El peronismo criticó durante estos 4 años a Macri por priorizar lo necesario por sobre lo urgente, lo que desencadenó en la derrota de las PASO y un creciente índice de pobreza, que subió a 35,4%. El FMI, el hambre, la necesidad de un pacto social y el equilibrio de fuerzas en espacio electoral, algunos de los frentes que deberá sortear Fernández. Editorial de Eduardo Román en LaNoticiaWebTV
Ninguna encuesta de opinión ni ningún cambio notorio de humor social estarían preocupando las expectativas de Alberto Fernández y su equipo. Para ellos la elección de octubre ya está ganada, por lo que empiezan a diagramar los primeros cien días de gobierno del Frente de Todos.
En esos primeros meses, hasta fines de marzo, Fernández deberá hacer un equilibrio entre lo urgente y lo necesario. Desde el peronismo se criticó durante estos años al gobierno de Mauricio Macri por priorizar lo necesario por sobre lo urgente. Habrá que ver cómo, en el juego de la sábana corta, Fernández batalla entre ambos extremos.
El acuerdo con el FMI, el pacto social, los altos índices de pobreza y el equilibrio político dentro del espacio político, serán algunos de los frentes a los que deberá enfrentar Fernández, no solo desde su asunción en diciembre, sino desde el comicio del 27 de octubre.
Desde mayo, cuando se oficializó su candidatura, Fernández teje una red de contención que le permita atravesar los primeros días de gobierno sin sobresaltos en la calle.
Lograr los superávits gemelos, como en la época de Néstor Kirchner, es un punto central de la estrategia que imagina Alberto Fernández. Sostener un superávit fiscal primario será otro de los objetivos centrales, como señal a los inversores y a los acreedores.
EN LA RELACIÓN CON EL FMI, el candidato del Frente de Todos pidió encarar una negociación “seria, sensata y sin quita”, lo cual fue bien recibido por el mercado. Fernández dice pretender una renegociación de deuda a la uruguaya, prolongando los plazos de vencimiento de los bonos, pero sin quita de capital ni de intereses.
Tal como lo planteó el propio Fernández días atrás, Matías Kulfas -uno de sus asesores económicos más cercanos- insistió en que buscarán una renegociación de la deuda voluntaria y con una extensión de plazos. “El default unilateral está totalmente descartado”, dijo.
LA POBREZA estará entre las prioridades para combatir en la lista de urgencias. «En un año y medio, (Mauricio) Macri aumentó la pobreza de 25,7% a 35,4%. Y terminará el mandato con 5 millones de pobres más que al asumir», indicó Fernández desde su cuenta de Twitter luego de que el INDEC difundiera el nuevo índice.
Y agregó: «»No hay nada más inmoral que no reaccionar ante la pobreza. Debemos parar esto generando trabajo y construyendo una Argentina más justa y equitativa».
En este punto será clave a quién designa al frente del Ministerio de Desarrollo Social y en la red de contención que pudiera tejer en estos meses entre intendentes, organizaciones sociales, gremios y gobernadores.
En paralelo, Fernández apelará al CONSENSO ENTRE SECTORES EMPRESARIALES Y SINDICALES para acordar una tregua en la disputa entre salarios y precios.
Ya se mostró junto a sindicalistas de la CGT y referentes de la UIA, y cuenta con el respaldo de gobernadores para encarar esa propuesta.
El acuerdo que impulsa seduce a las pymes, el sector más postergado por la política económica, ya que incluiría desdolarizar tarifas de energía y bajar tasas de interés. Ya trabajan en esa iniciativa los economistas Kulfas y
Cecilia Todesca.
EL EQUILIBRIO DE FUERZAS DENTRO DEL FRENTE DE TODOS será otra de las patas importantes para los primeros cien días de gobierno. El jefe del interbloque de diputados de Cambiemos, Mario Negri, dijo hoy que como el candidato presidencial del Frente de Todos Alberto Fernández «no puede contradecir a nadie» en el peronismo, «está haciendo equilibrio» y «no termina conduciendo» ese sector.
Fernández encabeza un frente formado por sectores que, dos años atrás, se vapuleaban en privado y en público. Allí conviven gobernadores peronistas, intendentes y barones del conurbano, progresistas como «Pino» Solanas y Victoria Donda, La Cámpora y Máximo Kirchner.
«La Cámpora maduró», había dicho antes de las PASO, y había agregado que se convirtió a la organización en una «suerte de demonio», pero está convencido de que sus integrantes «maduraron» y de que «algunos son muy buenos dirigentes». Dice que la vocación de «confrontación» también es parte de la «página que hay que dar vuelta».
