Las apariciones de los líderes del PRO en los medios de comunicación se volvió tan intensa que los libertarios les pidieron que se controlen hasta el balotaje. Los arreglos de división de poderes en caso de llegar al gobierno que ni los libertarios ni los halcones quieren dar a conocer. Cerca de Massa aseguran que Milei “Antes era lo nuevo y ahora es la casta”.
El inesperado y brusco pacto entre Javier Milei, Patricia Bullrich y Mauricio Macri de hace una semana generó resquemores y suspicacias en ambos espacios. Es que las repetidas apariciones de Mauricio Macri y Bullrich en distintas señales de TV casi como jefes de campaña del economista durante los últimos días fueron consideradas excesivas por parte de los libertarios. Es por esto que La Libertad Avanza le pidió a los dirigentes del PRO que, hasta el balotaje, dejen de exponerse tanto ya que no necesitan que otros referentes amarillos salgan a respaldarlos.
“Ya fue suficiente, demasiado no nos conviene”, dijo un alto referente libertario y deslizó una crítica para los propios: “Igual, si no podemos lograr nosotros esa centralidad, seguramente algo mal estamos haciendo y tendremos que revisarlo”.
Asimismo, los consejeros de Milei, Guillermo Francos, Guillermo Ferraro y Sandra Pettovello -que irían, respectivamente, a Interior, Infraestructura y Capital Humano-; se reunieron con enviados de Bullrich y Macri, Paula Bertol, encargada de cuidar los votos para la ex ministra de Seguridad; y el amigo del ex presidente, José Torello -quien no cae bien en las filas del bullrichismo-, para coordinar el operativo de fiscalización.
Desde el macrismo aceptaron la solicitud y aseguraron que lo llevarán a cabo.“Casi nadie tiene ganas de salir a bancar a Milei, así que nos hacen un favor”, aseguro un bullrichista.
Es que aliarse con los libertarios es un arma de doble filo. Los halcones están siendo cuestionados por unirse con personas que rechazan el feminismo, a la comunidad LGBT, que azuzan la teoría de los dos demonios, que plantearon la ruptura de relaciones con el Vaticano y criticaron con dureza al papa Francisco, o pregonan sobre las ventajas de la venta de armas. Desde el partido amarillo justifican su alianza para “terminar con la decadencia” que, según ellos, representa el kirchnerismo, esta vez representada con Sergio Massa como líder.
Las filas macristas insisten en que la colaboración será solo para la fiscalización, y remarcan que no aportarán recursos económicos. “Les vamos a pasar las planillas con nuestros voluntarios, y con los fiscales a los que les pagamos. Ellos tuvieron 18 mil, nosotros podemos darles 100.000. Pero no va a pasar de eso. La recaudación la hacen ellos, sería inconducente que pidamos para una campaña que no es nuestra”, declararon en el PRO.
A pesar de acordar no hablar sobre la repartición de cargos en lo que queda de campaña, en ambos lados admiten que, si le ganan a Massa, compartirán el botín del Estado. En el PRO hablan de repartir dos ministerios importantes para cada referente: dos para Mauricio -uno de ellos Justicia-, dos para Javier -«Economía e Interior son innegociables”- y dos para Patricia, -Seguridad y Defensa-, mientras que la Cancillería e Infraestructura se negociarían. Sin embargo la repartija traería grandes conflictos, como es el caso de la compañera de fórmula de Milei, Victoria Villarruel, a quien le habían prometido controlar tres de esas áreas.
Mientras tanto, en el peronismo hay estabilidad emocional y observan atentos a los movimientos de sus contrincantes. En el equipo de campaña oficialista todavía no logran tener demasiada claridad sobre cómo impactará ese acuerdo en el momento de la elección.
La fortaleza del ex presidente Macri está en algunas provincias del centro del país. Sobre todo en Córdoba y Mendoza, donde podría aportar votos que amplíen la diferencia a favor de Milei. En esas provincias, el triunfo del libertario está asegurado, lo que queda por saber es por cuánto. El perfil anti K del electorado cordobés tendrá una gran influencia en el balotaje. Al peronismo, claro está, le conviene que haya una menor movilización de votantes opositores que vean en el líder de La Libertad Avanza un límite que no están dispuestos a cruzar. En ese escenario se juega una parte de la elección.
Aún así, en el entorno de Massa creen que puede mejorar su resultado de las elecciones generales y aseguran que ya hay varios intendentes trabajando para que eso suceda.
En el massismo tienen en claro que la discusión política y electoral es con el libertario y no con el ex jefe de Estado o la presidenta del PRO. “No hay que subir al ring a Macri. El candidato es Milei, no Macri”, sostuvo un dirigente de estrecha relación con el ministro de Economía. Hay coincidencia entre varios integrantes del oficialismo de que Macri y Bullrich buscan moderar las propuestas de Milei.
Cerca de Massa admiten que la decisión de responderle a Bullrich, que el lunes dijo que “ojala que la economía explote antes del 19″, no será en forma permanente. “Si explota la economía la pobreza va a escalar a niveles desastrosos”, le respondió Darío Epstein, uno de los economistas que asesora a Milei. .
“La gente le tiene miedo a Milei y a que pueda romper todo el tejido social”, fue la sentencia de un importante funcionario nacional. Por esa línea discursiva está estructurada la campaña peronista.
Lo cierto es que una parte importante del electorado compró antes de las PASO la candidatura de Milei como un conducto para romper el sistema político y económico actual. Esa misma idea no ganó adeptos en las elecciones generales, donde el líder de LLA sacó exactamente el mismo caudal de votos. En el oficialismo entienden que en el segundo tramo de la campaña la sociedad empezó a mirar con más atención las ideas de Milei y dejó atrás la atracción por votar algo nuevo. Las advertencias por parte del gobierno de a cuánto aumentarían los servicios si se quitara el subsidio pareciera surtir efecto.
En el peronismo están convencidos de que la adhesión de Macri a la candidatura de Milei terminará perjudicando su discurso electoral. “Ese pacto lo debilita. Antes era lo nuevo y ahora es la casta”, señaló un funcionario nacional cercano al candidato presidencial de UP. La idea de romper con el pasado se hizo añicos el mismo día que el libertario unió fuerzas con Macri y Bullrich. Perdió valor el discurso de lo nuevo frente a lo viejo, del cambio respecto al pasado.
Por otro lado, Massa quiere pisar fuerte sobre la idea de que su posible gobierno es sinónimo de estabilidad y que buscará el consenso y la unidad. En cambio, advierten que la llegada del libertario al poder podría ser sinónimo de “caos y desorden”.
El entusiasmo que hay en el peronismo tras varias encuestas que lo dan ganador a Massa es regulado por el ministro de Economía, que pidió moderación frente a lo que generan los sondeos. “Nosotros no ganamos nada. Hay que seguir trabajando. Estamos en el balotaje. Esa es la única certeza”, calmó a los dirigentes más cercanos. Restan menos de tres semanas para la votación final y cualquier paso en falso puede descarrilar a los candidatos.
