Las tensiones que quedaron cristalizadas en el Frente de Todos en las últimas semanas, a nivel nacional y protagonizadas por Alberto Fernández y Cristina Kirchner, ya provocaron reacciones entre los gobernadores, que ven con temor el impacto que el deterioro de las condiciones económicas y sociales podrían tener en su ambición de retener el poder territorial.
Luego del acuerdo negociado con el FMI con el rechazo del sector que encabeza la vicepresidenta, los gobernadores comenzaron a «abrir el paraguas» y agitan la posibilidad de aprovechar el margen de discreción que tienen para mejorar sus chances.
La realidad varía en cada jurisdicción, según la realidad que atraviesa. Por lo pronto, el principal distrito en términos electorales, la provincia de Buenos Aires, es el terreno donde afloran versiones cruzadas a partir de una señal de clara desconfianza entre el riñón chico del presidente, que trabaja en la Casa Rosada, y la gobernación ubicada en La Plata, donde está el equipo de Axel Kicillof.
En el entorno presidencial temen una jugada a último momento que lleve a tal escenario. No es, por ahora, factible, porque debe dictarse una ley aprobada en la Legislatura local.
Cerca del gobernador lo niegan enfáticamente, pero el ruido entre La Plata y Buenos Aires es creciente y Kicillof se encargó de marcarlo, al sostener este martes que la inflación ha llevado a una situación en el Conurbano que «no se banca más», y resistir el «ajuste» que propone el Fondo, luego de haberse mostrado en un inicio favorable al entendimiento alcanzado por Martín Guzmán.
Otras provincias aducirán que sus sistemas electorales obligan a una votación desdoblada. En Santa Fe, la constitución fija una fecha distinta a la estipulada en el cronograma electoral, y el instrumento (la boleta única) también fuerza a ello. En Córdoba, el enemistado Juan Schiaretti podría proceder en igual sentido, como en Salta, donde rige el voto electrónico, también haría el gobernador Gustavo Sáenz. En Misiones, Oscar Herrera Ahuad podría inaugurar las contiendas legislativas de 2023, y en forma similar procederían otros distritos al sur del Río Colorado, donde predominan las fuerzas provinciales. Allí se inscriben Río Negro, Neuquén y Tierra del Fuego.
El uso estratégico del calendario electoral no es una novedad. En 2015 la mitad de los gobernadores resolvieron su suerte sin tener en cuenta qué pasaba en la Nación.
