Podría ganar en Florida y Ohio, dos de los estados decisivos. Con menos de cuatro semanas por delante para que se abran las urnas, republicanos y demócratas viven realidades muy distintas.
Con menos de cuatro semanas por delante para que se abran las urnas, republicanos y demócratas viven realidades muy distintas. El candidato oficialista, John McCain, deberá jugarse el resto en el tercer y último debate que se celebrará el jueves próximo, mientras que el equipo de su rival, Barack Obama, comienza a ilusionarse. Vislumbran una victoria electoral contundente.
Beneficiado por las terribles noticias económicas que sacuden a los estadounidenses cada día, Obama amplió la brecha que lo separa del republicano a entre 4 y 11 puntos porcentuales, según las encuestadoras Zogby y Gallup, respectivamente, con lo que dejó atrás el traspié de septiembre, cuando McCain llegó a superarlo.
De cumplirse los pronósticos, el candidato demócrata podría completar su ascenso meteórico con un apoyo que no lograron George W. Bush ni Bill Clinton durante las últimas cuatro elecciones. A tal punto que podría quedarse con los dos grandes estados "panqueque" de cada contienda: Florida y Ohio.
Ambos estados, como Virginia y Carolina del Norte, figuraban entre los bastiones que los republicanos preveían ganar, aunque con esfuerzo. Pero la implosión financiera invirtió la dinámica y ahora son los demócratas los que confían en dar el zarpazo. De ser así, Obama alcanzaría los 350 votos electorales, muy por encima de los 270 necesarios para suceder a Bush.
Visto desde la perspectiva republicana, el desafío aparece aún más complicado. McCain debe ganar sí o sí esos cuatro estados si desea llegar al Salón Oval, sin olvidar otros que continúan en una zona gris -New Hampshire, Colorado y Nevada-, o incluso algunos que deberían ser fortines republicanos, pero amenazan con dejar de serlo, como Indiana. "Estamos a la defensiva en lugares donde no deberíamos estar así", dijo Tony Fabrizio, el encuestador del derrotado candidato republicano de 1996, Bob Dole. "Esperamos que cambien las circunstancias [económicas] para sacarlas de las tapas de los diarios", afirmó.
Un mes atrás, McCain llevaba la delantera con el 48% de intención de votos frente al 45% de Obama. "Este es un mundo completamente diferente", corrigió el estratego demócrata Paul Maslin, con el drama económico como casi único interés -y por mucho- de los estadounidenses.
"La economía está mucho peor que en 1992 [año de recesión]. En 1980, fue la crisis de los rehenes en Irán y la economía. Jamás he visto un asunto tomar este tipo de preeminencia", dijo.
El 69% de los norteamericanos señala hoy a la economía como el asunto más relevante. En segundo lugar, la guerra en Irak, con sus más de cinco años de combates, despilfarro económico y bajas militares y civiles. Pero con solo el 11% de las respuestas.
¿Puede aún McCain dar la sorpresa? Sí, según los republicanos y varios analistas. Pero depende ya no sólo de su desempeño en el último debate y en las próximas semanas, sino también de factores externos, como el peso que tendrá la cuestión racial en las urnas o la temida "sorpresa de octubre", es decir, algún imponderable. Es lo que ocurrió, por ejemplo, en 2004 con un video de Osama ben Laden.
Para el estratego que llevó a Clinton a su reelección en 2006, Dick Morris, la contienda dista de estar cerrada para Obama. "Ahora los votantes le echarán un vistazo más de cerca y a algunos no les gustará lo que verán. En medio de una de las crisis más graves de su historia, en Estados Unidos muchos se preguntarán: «¿Es sabio confiarle el mando a un ingenuo con poca experiencia en el poder?»". O, como afirmó ayer el estratego de Bush, Karl Rove, en su columna en The Wall Street Journal: "Sólo Michael Dukakis en 1988 tuvo más votantes que él diciéndoles a los encuestadores que creen que carece de las calificaciones suficientes para ser presidente".
Pero con Bush en plena comezón del séptimo año y con los norteamericanos hartos de su gestión -apenas el 25% mantiene una imagen positiva de su gobierno y sólo el 9% cree que el país marcha en la dirección correcta, según Gallup-, los demócratas confían en que las ansias del electorado por renovar Washington superarán los temores sobre Obama.
De hecho, la tendencia a favor de McCain que mostraban las encuestas a principios de septiembre se revirtió el 15 de ese mes, el día en que el índice Dow Jones se desplomó más de 500 puntos. Desde entonces, cada traspié financiero incrementó el redil demócrata. Al igual que cerca de 9 millones de ciudadanos que se registraron por primera vez para votar y que en una proporción de 4 a 1 afirman que, de ir a las urnas, optarán por Obama.
