El partido se paró varias veces. Verón dijo que no debió jugarse en La Paternal. El penal para Estudiantes y la expulsión de López potenciaron la bronca. Un grupo de hinchas le sacó una manguera a los bomberos. Afuera, entre piedrazas y balas de goma, los barras del “Funebrero” se enfrentaron con la Policía.
Luego del primer gol de Estudiantes, en el arranque del segundo período y al final del partido. En estos tres pasajes del partido, los hinchas de Chacarita fueron protagonistas y centros de atención de todas las cámaras de televisión.
"Por algo la Policía había dicho que tenía que jugarse en otra cancha”, se quejó Juan Sebastián Verón. Sin embargo el cambio de escenario tampoco hubiese asegurado una tarde en paz. Otra vez se mal interpretó al famoso “folklore del fútbol”, con el vandalismo y una evidente voluntad por llegar a la suspensión del partido.
Los inconvenientes comenzaron cuando un remate de Gastón Fernández pegó en la mano de Lisandro López. Diego Abal hizo lo que debía: ante la duda consultó con su juez asistente, Alejo Castany, quien tenía mejor visión. Y el línea indicó que era penal. Además, expulsión del defensor por último recurso. Boselli convirtió y puso el partido 1 a 1. Los hinchas ubicados en ese sector no quedaron nada conformes con Castany y entre los proyectiles que le arrojaron hubo un caño plástico. El partido estuvo interrumpido nueve minutos y siguió por la buena voluntad de Abal y Castany. En el medio, hinchas locales sacudieron el alambrado que separaba su tribuna de la platea visitante. Ahí los bomberos desenrollaron la manguera.
Más tarde, a los 7 minutos del segundo tiempo, movimientos extraños se registraban en la parte baja de la tribuna de Chacarita: los barras se apropiaron de la manguera de los bomberos, pasándola por el alambrado, y empezaron a tirar agua dentro de la cancha. Esto llevó a una nueva suspensión, esta vez por diecinueve minutos.
Encargados de seguridad negociaron con los revoltosos para convencerlos. Al final, la manguera volvió a su sitio y el partido -que nuevamente pudo haber sido suspendido por un Abal calmo y tolerante- se reanudó. Aunque la amenaza estaba latente.
Una vez finalizado el partido, los locales debían desalojar el estadio, mientras aguardaban los hinchas de Estudiantes. Luego de varios minutos, donde no pararon de cantar, salieron los de Chacarita y en la calle hubo enfrentamientos con la Policía. Volaron piedrazos, hubo disparos de balas de goma. Algunos automóviles sufrieron roturas. No se informó sobre heridos o detenidos.
