Aunque el Gobierno logró estabilizar el dólar y reanudar las compras de divisas, las dudas de los analistas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario y la acumulación de reservas persisten. En los mercados internacionales, la desconfianza sobre el rumbo económico argentino sigue intacta.
El Gobierno avanzó con sus primeras compras de dólares tras varias semanas de tensión. Según fuentes del mercado, el Tesoro adquirió US$ 64 millones el lunes pasado a un valor de $1.430, por debajo del límite superior de la banda cambiaria. La operación se interpretó como el inicio de una nueva etapa de acumulación de reservas.
El economista Amilcar Collante calculó que entre el 28 de octubre y el 7 de noviembre el Tesoro compró US$ 880 millones, con lo que los depósitos oficiales en el Banco Central ascendieron a US$ 910 millones. Sin embargo, ese monto se redujo esta semana por el pago de intereses al Fondo Monetario Internacional.
Del total de divisas obtenidas, el 93% provino del Banco Central y el resto del mercado oficial. “Empieza la acumulación de reservas”, aseguró una fuente cercana al organismo monetario.
La última intervención oficial en el mercado había ocurrido en septiembre, cuando el Tesoro compró US$ 2.200 millones gracias a las liquidaciones anticipadas de exportadores. Pero la maniobra duró poco: días después, el Tesoro de Estados Unidos debió intervenir para contener la corrida.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró su decisión de sostener el esquema de bandas cambiarias y garantizar el cumplimiento de los pagos de deuda. “La gente hoy quiere previsibilidad y le estamos dando eso con las bandas. La gente no quiere sorpresas ni ver que el dólar se fue a 1.700 pesos porque pasó algo”, afirmó.
Pese a la baja volatilidad, en Wall Street persisten las dudas sobre la continuidad del modelo. Los analistas cuestionan cómo el Gobierno planea conseguir divisas sin el aporte del agro y con una demanda sostenida. Según trascendió, Caputo habría comentado en Nueva York que evalúa ajustar la banda cambiaria entre 1% y 1,5% mensual, y que presentará un nuevo plan dentro de un mes.
Mientras tanto, el dólar se mantuvo por debajo del techo de la banda y cerró en $1.413, su nivel más bajo en casi un mes. El mercado operó con escaso volumen y el Tesoro evitó intervenir directamente. “Por ahora, lo que compraron para pagar al Fondo lo compraron al Banco Central, pareciera que no quieren presionar mucho sobre el mercado”, explicó Gabriel Caamaño, director de Outlier.
Aun así, la estrategia oficial genera incertidumbre. El fondo de inversión Pimco advirtió que la Argentina debería permitir la libre flotación del dólar “ahora que la situación es favorable”, y alertó que sin ese cambio “los grandes capitales no comprarán activos en pesos”.
Frente a las críticas, Caputo defendió la política actual. Consideró que las bandas son “un esquema superior” porque permiten una flotación gradual y aseguró que está “cómodo con cualquier precio del dólar dentro de las bandas”. También buscó transmitir calma: “Si el dólar sube al techo de la banda, de ahí no pasa, así que andá a dormir tranquilo que con el dólar no pasa nada”.
No obstante, reconoció que un dólar demasiado bajo tampoco sería conveniente. “Si fuera muy por debajo, no le haría ningún bien a la economía”, advirtió.
Collante analizó que el Tesoro busca evitar presionar sobre el mercado cambiario y mantener la cotización cerca de $1.400. “El Tesoro le da pesos al Banco Central y compra los dólares todo por fuera del mercado, para no generar una demanda extra”, explicó.
A pesar de la aparente pax cambiaria, los analistas mantienen sus reservas sobre la sostenibilidad del plan económico. El dólar calmo no disipó la desconfianza: para los mercados, la Argentina sigue sin ofrecer una señal clara sobre cómo recuperará divisas sin comprometer la estabilidad alcanzada.
