El vínculo todavía incierto entre Cristina y Máximo Kirchner con Axel Kicillof despierta una cautelosa expectativa dentro de LLA. Si bien existen encuentros entre los violetas y los amarillos, las decisiones concretas recién llegarán cuando se acerquen los plazos para formalizar las alianzas y definir las listas en la provincia
Los libertarios observan con cautela los intentos cada vez más frecuentes de reorganización del PJ, que se intensificaron desde que Cristina Kirchner quedó bajo arresto domiciliario, en plena cuenta regresiva hacia las elecciones. Las señales de acercamiento entre sectores del peronismo se reflejan en las reuniones que vienen manteniendo Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa. Aunque esos encuentros están marcados por la tensión, mantienen en vilo al oficialismo, que por su parte avanza en un camino paralelo, intentando sellar un entendimiento con el PRO, al menos en lo que respecta a los armados locales.
Hacia afuera, los libertarios intentan mostrarse al margen de las discusiones que atraviesan los otros espacios políticos. “No nos cambia nada”, repiten como mantra. Sin embargo, en la intimidad reconocen que siguen de cerca los movimientos y roces entre el hijo de Cristina Kirchner y el gobernador bonaerense.
En parte, la falta de certezas sobre los resultados de esos diálogos hace que los libertarios dilaten hasta último momento los términos concretos de un eventual acuerdo con los amarillos. Aún se mantiene la incógnita sobre aspectos centrales: quién definirá los nombres de los candidatos en los distritos, cómo se llamará la alianza, la conformación final de las listas y hasta los símbolos e identidad visual del espacio.
Las conversaciones, que antes eran esporádicas, ahora se multiplican para intentar alcanzar un pacto electoral en la provincia de Buenos Aires. Como ejemplo, luego de la cumbre entre Cristian Ritondo y Sebastián Pareja de la semana pasada, mientras Axel Kicillof y Cristina Kirchner buscan bajar la tensión entre ellos, ayer hubo una reunión entre dirigentes de ambos espacios para planificar en los próximos días los encuentros donde se definirán las listas en distritos clave, particularmente aquellos donde ni LLA ni el PRO tienen intendencias.
En la joven LLA también hay internas: por un lado, el sector que responde a Karina Milei, los llamados “territoriales”, entre quienes se destacan los Menem y Sebastián Pareja; del otro lado, las Fuerzas del Cielo, alineadas con el consultor Santiago Caputo. A pesar de esas diferencias, los libertarios aseguran que no se comparan con las profundas divisiones que atraviesan al PJ.
Ayer, aprovechando un nuevo aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón, se reunió en la Quinta de San Vicente el Consejo del Partido Justicialista bonaerense, convocado por Máximo Kirchner. Luego, el diputado difundió imágenes del encuentro y resolvió que este sábado, a pocos días del cierre de alianzas, se realice el congreso partidario que aprobará sumarse a un frente con otros espacios para las elecciones del 7 de septiembre y el 26 de octubre.
En el PRO, mientras tanto, la ansiedad crece, aunque sus dirigentes intentan disimularla para no incomodar a los seguidores de Milei. Saben que las definiciones llegarán sobre la hora. “Las conversaciones van a seguir hasta el mismo 9 de julio, que es la fecha de inscripción de alianzas. Y luego hasta el 19 de julio que deben presentarse candidatos”, explican.
Si bien admiten que hay avances en algunos municipios, en otros persisten las disputas que deberán resolverse en los días que quedan. “En algunos distritos chicos son listas cortas de concejales, pero en los más grandes llegan a haber 24 lugares en una lista, entonces es mucho para conversar. Por eso lleva tiempo y no hay definiciones concretas en todos los municipios”, deslizan desde el PRO.
En LLA, la predisposición al acuerdo existe, pero apuestan a estirar los tiempos hasta el final. Todavía no se tocaron puntos delicados. En las charlas de ayer se habló, sobre todo, de los distritos donde ni LLA ni el PRO manejan las intendencias, lo que simplifica los consensos en esos casos.
Sin embargo, hay dirigentes que pretenden imponer condiciones, lo que genera incomodidad dentro de las filas libertarias y no se ajusta al estilo rígido de conducción de Karina Milei, presidenta del partido a nivel nacional y hermana del Presidente, que tiene la última palabra en cada definición política, interna o electoral. De todos modos, tanto en LLA como en el PRO coinciden en que el acuerdo se concretará en la mayoría de los municipios, aunque es probable que no logren sellarlo en su totalidad.
