La esposa de Ricardo Ivoskus y la actual primera dama nacional compartieron un exclusivo almuerzo de mujeres en la Embajada del Líbano en Argentino. “Nosotras vivíamos muy cerca. Mi padre y su abuelo eran muy amigos”, rememoró Naim en diálogo con LaNoticiaWeb. La ex diputada fue invitada por presidir la Fundación Libanesa Argentina Cristiana. Además, Naim opinó del gobierno de Macri: “Hay que tenerle paciencia. Los primeros meses siempre son muy duros”.
Por Gonzalo Cores
Una ex primera dama municipal y la actual primera dama nacional. Vidas, edades y cargos diferentes, pero con un origen similar: nacieron en Villa Ballester, en el seno de dos familias de la elite social de San Martín.
La Embajada del Líbano en Argentina organizó un exclusivo almuerzo en su sede, al que invitaron a las embajadoras acreditadas en el país, a las mujeres de embajadores y a las presidentas de dos fundaciones ligadas a la comunidad libanesa. Una de ellas es la Fundación Libanesa Argentina Cristiana, conducida por Lidia Naim, ex diputada nacional y esposa del ex intendente de San Martín, Ricardo Ivoskus.
La invitada estrella, sin dudas, fue Juliana Awada, la mujer del presidente Mauricio Macri. Naim no sólo dialogó con mujeres de su familia, sino también con la propia primera dama. “La vi muy bien. Ella nació en Ballester. Yo con ‘Pomi’ estuve en varias reuniones en beneficio de los refugiados. He hablado de antemano con Leila. Mi padre y los abuelos de Juliana eran muy amigos. Incluso, nosotras dos vivíamos cerca”, recordó Naim en diálogo con LaNoticiaWeb. Awada nació y se crió en la casa de sus padres, ubicada en Martín Lange, a metros de O"Donnell.
El embajador del Líbano, Antonio Andary, y su mujer, Carol Khouri, las agasajaron con un almuerzo, en el que Awada revivió las raíces de su padre. Llegó acompañada por su mamá Pomi y sus hermanas Leila y Zoraida y enseguida se remontó a su infancia, cuando visitaba la sede diplomática –debido a su amistad con las hijas del embajador de ese entonces– y le preparaban el kataifi (una suerte de fideo muy fino, de manteca, almíbar y pistachos), su postre favorito.
Después, durante su discurso, Juliana tuvo palabras cargadas de amor para su padre Abraham, nacido en Baalbek en 1922, quien emigró a Argentina a los 3 años junto a su familia. "Para mí es un honor tener en mi sangre la cultura y todo lo que mi papá nos transmitió del Líbano. Él estaría muy orgulloso de su familia", dijo. Por su parte, Andary agradeció la presencia de Juliana y aseguró: "Es una argentina al ciento por ciento, que lleva con dignidad la reputación de los libaneses en los países de emigración". El embajador y su mujer le regalaron a Juliana una reliquia de San Charbel, un monje libanés, hecho en madera de cedro, árbol representativo y milenario del Líbano.
Por su parte, Naim se mostró entusiasmada con el trabajo que viene realizando desde la FUNLAC. “Estamos trabajando muy fuerte, imagínate que hay un millón y medio de descendientes de libaneses en Argentina. Por eso estamos recorriendo todo el país para hacer las registraciones. En mayo viajamos a Tucumán”, explicó la ex legisladora de la Coalición Cívica.
Cuando su marido era intendente y cerraba alianzas con el kirchnerismo, Naim en público prefería concentrarse en la política de San Martín. Pero en privado, no ahorraba críticas hacia la entonces presidenta Cristina Fernández. Por eso, al llegar el cambio de mando en diciembre pasado, Naim se mostró optimista.
“Estoy contenta con el nuevo gobierno. Hay que tenerle paciencia, con el tiempo se verán los cambios positivos. Los primeros meses siempre son muy duros, siempre se tiene el ojo preparado para la crítica”, opinó.

