Psicóloga de profesión y militante por convicción, trabajó durante años en el área de discapacidad de la Municipalidad de General San Martín. Hoy integra el MID, convencida de que “no hay política inclusiva sin desarrollo, y no hay desarrollo sin justicia social”.
Nos recibe en su espacio de trabajo en San Martín, un consultorio cálido que ella denomina “Taller de encuentros”. Aún se perciben las huellas de una jornada intensa. Con una calidez poco frecuente en tiempos de automatismos y respuestas mecánicas, la Lic. Cintia Mulazzi nos abre las puertas no solo de su consultorio, sino también de su visión: una mirada profundamente comprometida con la inclusión y el desarrollo como dos caras de una misma moneda.
¿Qué desafíos y aprendizajes te dejó tu trabajo en discapacidad dentro del ámbito municipal?
El mayor desafío fue la falta de planificación a largo plazo. Desde una perspectiva desarrollista, sostenemos que la inclusión no puede depender de acciones aisladas ni de gestos solidarios: debe estar integrada a un plan de desarrollo territorial. Eso implica garantizar el acceso al empleo, a la educación inclusiva y a una infraestructura accesible como elementos estructurales del crecimiento. Repetimos una y otra vez que la inclusión no es caridad: es desarrollo.
Desde el MID proponemos justamente dentro de lo que son proyectos a largo plazo articular políticas que den beneficios impositivos o incentivos operativos para que las pymes contraten a personas con discapacidad. Crear ese puente entre el Estado y el sector privado es una prioridad. El principal aprendizaje es que la voluntad individual no alcanza: lo que verdaderamente transforma es la planificación sostenida en el tiempo.
El desafío es siempre la fragmentación institucional, falta de comunicación entre áreas, la escasez de recursos y muchas veces la indiferencia de estructuras que no se adaptan. Pero también vimos cómo las políticas públicas, cuando se construyen desde la comunidad, pueden producir cambios reales. El desarrollismo es acción con sentido social. Incluir no es solo un acto de justicia, es también un acto de eficiencia: las personas con discapacidad tienen mucho que aportar, si eliminamos las barreras que las excluyen.
¿Qué políticas públicas destacas de tu gestión en el municipio?
Impulsamos programas de orientación vocacional y capacitación laboral con perspectiva inclusiva. También organizamos talleres donde las personas con discapacidad podían expresar sus inquietudes, compartir sus vivencias y proponer soluciones. Fue un espacio valioso, no solo para escuchar, sino para construir juntos.
Desde el MID, tomamos esa experiencia y la combinamos con otras similares en distintos municipios para trabajar en un proyecto integral de inclusión laboral. Nuestra propuesta articula el rol del Estado —como formador, capacitador y preseleccionador— con el de las empresas, que ofrecen oportunidades reales. Además, proponemos beneficios productivos que hacen viable y rentable la inclusión.
Creemos firmemente que no puede haber desarrollo sin integración. Si una parte de la población queda fuera del proceso productivo, estamos desperdiciando capacidades fundamentales y perjudicando el desarrollo social.
¿Cuál es la propuesta del MID en materia de discapacidad?
El MID plantea un modelo de desarrollo integral y humano. No hay desarrollo posible si no es con inclusión real. La discapacidad no debe ser tratada como una problemática sectorial, sino como una dimensión transversal de la planificación estatal. Debe estar presente en el diseño de la infraestructura, el transporte, la educación, el empleo y la cultura.
Nuestra prioridad es incorporar esta mirada en toda la propuesta electoral. Por eso trabajamos con equipos interdisciplinarios conectados entre sí, donde cada área dialoga y construye en conjunto. No podemos hablar de desarrollo humano si miles de personas siguen excluidas del trabajo, de la educación y del derecho a vivir la ciudad.
Proponemos presupuestos con perspectiva inclusiva, accesibilidad universal y oportunidades concretas de autonomía:
-Infraestructura urbana y transporte 100% accesibles
-Educación inclusiva en todos los niveles
-Inserción laboral con incentivos productivos
-Participación ciudadana activa de personas con discapacidad en el diseño de políticas públicas
No son utopías. Son políticas posibles, de bajo costo y alto impacto.
¿Cómo tu experiencia profesional se traduce en una agenda política?
Mi formación y experiencia me permiten hablar desde el conocimiento del territorio. La planificación estatal, bandera del desarrollismo, solo tiene sentido si se construye sobre realidades concretas. Trabajé con familias, con personas que todos los días luchan por derechos básicos, y esa vivencia es mi brújula ética y política.
No hago política desde el escritorio. Hago política con los pies en el territorio y con la mirada puesta en el largo plazo. Las políticas estructurales solo son efectivas si nacen desde el conocimiento humano y técnico de la realidad.
¿Qué cambios estructurales necesita el Estado para una inclusión efectiva?
Necesitamos que el Estado deje de ver la discapacidad como una cuestión asistencial. Hay que incorporarla plenamente como parte del desarrollo humano. Esto implica:
-Reformar el sistema educativo para garantizar una educación verdaderamente inclusiva
-Implementar políticas activas de empleo con foco en la productividad y la autonomía
-Diseñar ciudades accesibles y pensadas para todos
El desarrollo es con todos o no es desarrollo. A diferencia de otros espacios, en el MID tenemos un equipo en constante comunicación. Cada proyecto se piensa en articulación con todas las áreas. Nuestra mirada no está atada al calendario electoral: es un proyecto a largo plazo, orientado a cambiarle la vida a la gente.
Un ejemplo concreto: Denis Arroyo, integrante del equipo MID San Martin, está organizando una muestra de arte en el “Espacio Argentinidad” (Balcarce 722, San Telmo, CABA), el viernes 23 de mayo a las 19:30 hs. con entrada libre y gratuita. Me invitó a sumar a mis alumnos, pacientes y ex pacientes. Es una actividad que busca integrar el arte con la inclusión, y ya estamos trabajando para llevar esta iniciativa también a San Martín. Además, estamos planificando talleres de arte inclusivo en un espacio del partido que esperamos inaugurar próximamente.
¿Por qué elegiste sumarte al MID?
Porque el MID propone algo que me interpela profundamente: el desarrollo como camino hacia la dignidad. No es algo utópico, se puede y se debe pensar en un modelo de país que planifica, que piensa a largo plazo y que no deja a nadie afuera.
Me sumé porque creo que hace falta una política que entienda que la justicia social y el crecimiento no son antagónicos, sino complementarios. Y también porque estoy acompañada por un compañero de vida que ha dedicado años al desarrollismo, que hoy preside el MID en San Martín, y que me transmitió esa pasión por transformar la realidad con compromiso y racionalidad.
Luis no solo milita el desarrollismo desde hace años: lo encarna en cada decisión, en cada espacio, en cada equipo que construye.
Es un dirigente que entiende que los grandes cambios empiezan desde lo local, desde el territorio, pero con una mirada nacional. Su capacidad de trabajo, su coherencia y su compromiso cotidiano hacen que muchos, como yo, encontremos en él no solo un referente político, sino una inspiración para seguir luchando por un partido más justo, más integrado y más humano.
Pero en sí, cada actor que forma parte del equipo, ya sea Adrián Casco, Felipe Rodríguez, Lorena Panda, etc.
No quiero dejar a nadie afuera, todo el equipo en general, todos tenemos una función protagónica dentro del espacio.
Como decimos dentro del partido: Quizás no somos un partido de masas, pero somos un partido para las masas. Hoy más que nunca, en tiempos de incertidumbre y fragmentación, vale la pena dar esta lucha, para honrar el pasado desarrollista, para construir desde este presente, y por un futuro mejor y a la altura de lo que merecemos como nación. Yo estoy convencida de que este es el camino.
Porque el MID propone algo que me interpela profundamente: el desarrollo como camino hacia la dignidad. No es una utopía, es una necesidad urgente. Se puede —y se debe— pensar en un modelo de país que planifique a largo plazo, que no improvise, que no deje a nadie atrás. Un país que entienda que sin justicia social no hay crecimiento posible, y que, sin crecimiento, la justicia social es apenas un discurso.

