Leopoldo Moreau, diputado nacional del Frente de Todos, apoya la reforma en el Ministerio Público Fiscal y le da mayor importancia que al nombre sucesor de Casal.
En comunicación con La Mañana Urbana, el diputado Leopoldo Moreau dio su opinión sobre la elección del procurador del Ministerio Público Fiscal.
Desestimó el cuestionamiento de tratar una reforma de este en la situación actual de pandemia. «Las instituciones deben seguir funcionando, además de que hay un interinato de 3 años y medio de Eduardo Casal, quien formó parte de un entramado que ha montado un Estado secreto, un Estado mafioso».
Moreau aclaró que para él el problema no es tanto la persona sino las instituciones: «Si no cambiamos el sistema, el procurador fiscal pasa a ser un emperador. Hay que cambiar la estructura y la ley de la procuración y después sí discutir los nombres».
«Tenemos claro que en la Argentina hay una demanda de que el sistema judicial se modifique, sobretodo por su práctica en los últimos años».
El diputado nacional diferenció la situación actual de la del 2017: «Gils Carbó estaba designada por el senado casi por unanimidad. Tenía todas las condiciones que la ley, la Constitución establece para un fiscal que tiene carácter permanente».
Sobre la remoción de la ex procuradora fiscal, el diputado oficialista agregó: «La removieron no con un cambio sino a los empujones, le fabricaron una causa judicial que después, como tantas otras, ni siquiera prospero».
Moreau agregó al principal accionista del diario Clarín como actor en el revuelo del 2017. «Magnetto, que es uno de los interesados en mantener a Casal, publicó los números de las hijas para hostigarlas y así ocurrió.»
«La tiene entre ceja y ceja a Gils Carbó porque era la que se había opuesto, como fiscal, a la fusión de Cablevisión y Multicanal», comentó.
Sobre Magnetto y ‘Pepín’ Rodriguez Simón, entonces acotó que «estando en un lugar de problemas es razonable que lo defiendan a Casal».
Sobre la postura de Juntos por el Cambio, opinó que le parece una mala práctica que siempre que se plantea algo se haga con la interferencia del quórum.
En cuanto a la carta de Rafecas, respeta los «reparos personales», pero establece que «eso hay que traducirlo en normas que hagan que efectivamente estos funcionen de manera transparente y sean efectivos».
