La idea de canjear la deuda del BCRA por bonos del Tesoro no sería efectiva en el caso de que los ahorristas decidan no renovar sus depósitos frente a un salto del dólar.
Si bien la discusión está abierta y hay diferentes miradas al respecto, para Javier Milei y sus principales asesores económicos desarmar las Leliq son el principal y primer desafío que tienen en materia económica una vez que asuman el poder.
Será, naturalmente, el principal dolor de cabeza que deberán afrontar Luis Caputo y al presidente del Banco Central que lo acompañe en la aventura de desarmar lo que muchos consideran una “bomba de tiempo».
Si bien gran parte de la biblioteca de economistas está convencida de que el problema central es fiscal y que las Leliq son una mera consecuencia que se resolvería “sola” en la medida que las señales de nuevo gobierno reconstruyan la confianza del mercado, la idea de “no hacer nada” está descartado en los planes de Caputo. La idea de dejar que el stock de pasivos remunerados se vaya reduciendo por sí mismo, con tasa real negativa y una administración fiscal que no haga lo crecer, no sólo podría demorar el trámite de eliminar las restricciones cambiarias y unificar el tipo de cambio, algo que de todos modos el propio Milei admitió no será inminente.
El principal de ellos es que la medida es potencialmente expansiva: si la liquidez de los bancos se reorienta de los pasivos del BCRA al Tesoro, entonces resultará clave qué hace el Tesoro con esos pesos. Es decir, si los usa para financiar gastos o si, por el contrario, los deposita en el Banco Central o los destina a cancelar adelantos transitorios.
Sin embargo, ese no es el único ni tampoco el principal problema que los analistas identifican en el plan Caputo. El escollo central está, en definitiva, en la contracara de las Leliq, es decir, en los plazos fijos. Mejor dicho, en la reacción de los ahorristas ante posibles turbulencias en el mercado cambiario. Un salto del dólar informal o financiero, por ejemplo, podría alentar a los ahorristas a retirar sus depósitos. Pero esos fondos estarían invertidos en títulos de deuda de mucho más largo plazo, por lo cual en el mercado consideran inevitable que el Banco Central habilite una ventanilla de asistencia para que las entidades puedan responder por esos depósitos. En ese escenario, el problema original persiste.
