El ex ministro de Economía disertó sobre la situación del mundo en relación a la Argentina de hoy y a la del futuro. Además, planteó las etapas positivas y negativas de la economía argentina. Estuvo acompañado por el presidente del Movimiento Productivo Nacional, Carlos Brown. Fue un día antes de la muerte de Néstor Kirchner.
Por Antonela Galiani
La sede de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral estaba completa. Es que el martes no sólo concluyó, después de cuatro reuniones, el ciclo Política Internacional llevado a cabo por el Movimiento Productivo Argentino (MPA), también se contó con la destacada presencia del ex ministro de Economía Roberto Lavagna.
El ex diputado Carlos Brown, presidente del MPA, fue el moderador de una jornada en la que se analizó “La Argentina en la Economía Mundial”. El ex intendente de San Martín estuvo acompañado por el escritor y ex funcionario macrista Abel Posee y la licenciada Silvina Viazzi, secretaria de la entidad.
“Vamos a hablar de la competitividad que tiene la economía argentina y cómo se inserta en el mundo global”, aseguró Lavagna, en un discurso en el que explicó diferentes períodos económicos.
ANALIZANDO EL PASADO
El ex candidato a presidente planteó dos etapas positivas de la economía argentina, basadas en “dos modelos que han sido favorables al crecimiento y al desarrollo, y que han formado parte fundamental de la formación de la estructura productiva, ocupacional y social del país”. De 1875 a 1925/30 en la que el modelo agroexportador generó “un progreso muy importante y permitió a Argentina ingresar con un peso muy fuerte en el resto del mundo”; y el de 1945 a 1970/75 conocido como Sustitución de Importaciones que “contribuyó a distintas formas de desarrollo y permitió un proceso dominante del país en toda América Latina”.
Lavagna también remarcó dos momentos de retraso y estancamiento producto del agotamiento de los modelos nombrados anteriormente: el primero, que va de 1930, punto culmine de la crisis mundial, a 1945; y el segundo de 1975 hasta la crisis de 2001. “Los modelos que no cambian a tiempo, y por las buenas, lo terminan haciendo por las malas. Cuando la clase dirigente no es capaz de cambiar aparece una ruptura y ahí está uno de los grandes costos de Argentina”, afirmó.
Siguiendo con su explicación en períodos, el ex ministro, cercano en estos tiempos al pre candidato presidencial Eduardo Duhalde, marcó la etapa 2002-2006 como un momento de crecimiento estable: un 9 por ciento por año.
LA ECONOMÍA HOY
Las críticas de Lavagna, quien reapareció con fuerza en la escena política por su polémica comparación de la economía argentina actual con la de los ‘90, se dirigieron a la etapa 2007-2010. “El crecimiento ha sido muy volátil y la inflación ha crecido notablemente. Por eso, antes de hablar de políticas estratégicas a futuro hay que estabilizar la tasa de crecimiento y dar pelea a la inflación, para evitar favorecer a algunos pocos y condenar a la mayoría. En los momentos de caída son las pequeñas y medianas empresas las que mueren”, reclamó.
Lavagna destacó, además, que si bien el país se encuentra en una posición favorable en el marco internacional, existe, además de la volatilidad en la política macroeconómica, una gran desconfianza. “Esto no es una opinión subjetiva mía, en los últimos años han salido del país en forma neta 70 mil millones de dólares que deberían haberse quedado acá generando empleo. El problema es que del lado del Gobierno no hay decisiones estratégicas ni de fondo, sólo hay parches y remiendos”, lanzó.
En cuanto al sector empresarial, Lavagna aseguró que hay empresas que han sido favorecidas, como la automotriz y la siderúrgica, pero que muchas otras “prefieren sumarse al proceso de salida”.
ESTRATEGIAS COMPETITIVAS
Una gran pantalla permitió reflejar las ideas de un Lavagna que planteó decisiones estratégicas a futuro. “Para esto debemos suponer que el contexto internacional es cien por ciento positivo, y que la política macroeconómica y las expectativas son mejores. Entonces, la volatilidad del mundo tiene que ver con distintos factores: bajos salarios, al que considero una medida no posible para Argentina, ya que como somos alrededor de 40 millones de habitantes no tiene sentido que el país busque competir produciendo bienes y servicios sobre la base de bajos salarios, cuando del otro lado del mundo tenemos a China e India, que juntos son 2600 millones de personas”, explicó.
Rápidamente, continuó con lo que para él es una estrategia posible por sector: “En algunos países hay sectores donde los costos son muy bajos porque las escalas de producción son muy amplias ¿Puede argentina pelear en escala de producción a nivel mundial? No. Sin embargo, tenemos un único sector que sí puede: el agropecuario. Esto sirve, pero no alcanza en términos de ocupación”.
Ahora sí, la opción viable para lograr mayor competitividad internacional, según Lavagna, recae en la diferenciación de productos. “La idea sería vender productos distintos, como carnes, dulces, turismo e industria cultural del país. Y también apostar a la Ciencia y la Tecnología, en dónde el país tiene posibilidades”.
