La inminencia de medidas restrictivas pone en alerta a sectores de la economía que venían remontando en materia de actividad.
En el sector privado muestran números positivos al calor de la reactivación luego de un año de pandemia. La economía se mueve. En medio de la recesión, la pandemia y la danza de las vacunas, se encendieron nuevamente las alarmas ante la posibilidad de que se decrete nuevos cierres, algo que por ahora estará directamente vinculada con la circulación.
Todo indica que el Gobierno volvería a cerrar la circulación entre las 22hs y las 6hs, algo que impactaría directamente a los locales gastronómicos y de esparcimiento.
En tanto no estarían vedados los turnos nocturnos para seguir produciendo, por eso hay todavía expectativas en la producción. De hecho la ministra de Salud ha señalado que los contagios, no están en el trabajo.
En el Gobierno también buscan no dilapidar esta vez el puñado de buenas noticias que tiene para mostrar, dado que además ostentan cierto oxigeno fiscal, más cuando todavía no hay acuerdo con el FMI y todo parece indicar que llegará luego de las elecciones.
Sectores que vienen repuntando y que podrían verse perjudicados son la construcción. Esa rama de la producción que tiene mucho dinamismo y cuyos precios viene creciendo incluso por encima de la inflación promedio podrían verse detenidas ante la necesidad de un cierre total.
Lo mismo podría pasar con locales gastronómicos, primero por la llegada de los primeros fríos y el acotamiento de la franja horaria podrían tener un impacto altamente regresivo.
En principio, y con poco margen para el retroceso, el Gobierno privilegiará la producción.
