Luego de la falsa denuncia que hizo Patricia Bullrich, trascendió otro motivo que podría ser la verdadera razón del porqué no se llegó a un acuerdo con el laboratorio norteamericano.
El proceso de vacunación nacional avanza y se acelerará en los últimos días. Pero la pandemia se dispara y el país corre una carrera que por ahora viene perdiendo: récord de contagios este último jueves con más de 40 mil casos, más de 75 mil muertes en total desde que llegó el Covid-19 y una desesperada situación en el sistema de salud, con más de 6 mil UTI ocupadas y muchos centros de salud desbordados.
Las autoridades gubernamentales se encuentran en un dilema complejo: la situación sanitaria es desbordante, aún no hay la cantidad de vacunas necesarias para generar inmunidad, se acerca lo más crudo del invierno, la sociedad (en su mayoría) no soporta más confinamientos y el Estado no tiene plata para asistir a los sectores más afectados como se debería. Ese es el cóctel de un temido y caótico junio-julio.
En la llegada de las vacunas está el horizonte esperanzador. Y los últimos días hubo muy buenas noticias entorno a eso. Llegaron más de un millón el último fin de semana. Argentina ya cuenta con más de 15 millones y el lunes llegarán la mayor partida con más de dos millones de dosis. El Gobierno Nacional ya tiene convenio y recibe dosis de AstraZeneca, del Reino Unido; Sputnik V, de la Federación Rusa; Sinopharm, de China; Covishield, de India, del mecanismo COVAX y acaba de anunciar que alcanzó un acuerdo con el laboratorio de origen chino Cansino Bio. En paralelo sigue negociando con Pfizer y Johnson & Johnson.
En rigor, el Gobierno Nacional hizo los esfuerzos necesarios para que lleguen la mayor cantidad posible de dosis al país. Incluso, está 3° en el ranking de Sudamérica y 9° en el grupo del G20. Pero la sociedad argentina a veces suele estar al margen de la realidad, y al Frente de Todos le llueven críticas de la oposición y los medios a fines por la supuesta falta de vacunas, siendo las truncas negociaciones con Pfizer el principal foco de cuestionamiento.
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No obstante, la pregunta se impone: ¿Qué pasó con Pfizer? Luego de las negociaciones que no llegaron a buen puerto, las autoridades nacionales tuvieron severos inconvenientes para explicar de manera contundente que fue lo que sucedió para no llegar a un acuerdo con el laboratorio norteamericano, luego de haber sido Argentina parte de las pruebas de la 3ª fase. “Eso es confidencial”, dijo en su momento el ex ministro de Salud, Ginés Gonzales García. ¿Confidencialidad en un no acuerdo?
Por momentos se vio a varios comunicadores sospechosamente al unísono quejarse por la falta de la vacuna Pfizer en el país. La oposición, La Nación, Clarín y TN cargaron todas las tintas sobre este asunto y eso desembocó en la paupérrima denuncia que hizo Patricia Bullrich.
La titular del PRO dijo en La Nación + que el ex ministro de Salud había pedido «sobornos» al laboratorio. Rápidamente, hubo respuesta de parte de la empresa farmacéutica: «Pfizer no ha recibido peticiones de pagos indebidos en ningún momento. Por otro lado, la compañía no cuenta con intermediarios, distribuidores privados o representantes para la provisión de la vacuna COVID-19”, comunicó el laboratorio.
La denuncia terminó en papelón y le regresó en efecto de bumerán. Alberto Fernández la denunció, a través de su abogado Gregorio Dalbón, por difamación y delitos contra el honor. El traspié de Bullrich no molestó sólo al oficialismo, sino también hizo ruido puertas adentro de Juntos por el Cambio.
Pero la polémica por las acusaciones de Bullrich destapó más la hoya y la pregunta tomó aún más fuerza, ¿Qué pasó con Pfizer? El jueves a la noche, en un entrevista con Pedro Rosemblat, el jefe de Estado dijo que si bien «la negociación con Pfizer nunca se interrumpió y sigue hasta el día de hoy”, en su momento no se firmó un convenio “porque lo ponía en una situación muy violenta de exigencias”. Asimismo, Fernández dijo que “tiene problemas en Europa y cumplió parcialmente en Latinoamérica; claramente había que acumular vacunas en EEUU y no podían salir». Lo cierto es que los únicos países de Sudamérica que no tienen ni una vacuna de Pfizer son Venezuela y Argentina.
En las últimas horas trascendió lo que podría llegar a ser la verdadera causa. El año pasado el Congreso aprobó una ley que habilitaba al Estado a comprar vacunas contra el coronavirus. El proyecto original que presentó el presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, Pablo Yedlin (FdT), tuvo modificaciones por los diputados oficialista antes de ser ley. En esos cambios, en el artículo 4 se incluyeron “cláusulas de indemnidad patrimonial” en donde se destaca la responsabilidad de los laboratorios en el caso de “conductas maliciosas, fraudulentas o negligencia”. Esto, sobre todo la palabra negligencia, podría haber sido lo que “ahuyentó” a Pfizer.
La diputada Cecilia Moreau fue una de las responsables de esas modificaciones. En declaraciones radiales, explicó el porqué de la polémica enmienda y reafirmó su importancia: “Había que tener un límite, el laboratorio se tenía que hacer responsable solo en el caso de conductas maliciosas, fraudulentas o negligencia”. Y agregó: “volvería a votar la ley con la palabra negligencia”.
Moreau sostuvo que en América Latina hubo “grandes problemas” para cerrar acuerdos con Pfizer y que en muchos casos “tuvieron que entregar sus recursos naturales”. Reynaldo Sietecase, el conductor de Radio Con Vos, sorprendido por el argumento, repreguntó sobre la entrega de recursos naturales y la diputada dio una respuesta muy floja de papeles: “Según información periodística hay países que tuvieron que conceder sus recursos naturales, por ejemplo Perú y Brasil. Aunque no conozco los contratos, sé que fueron muy complicados”.
La polémica, lamentablemente, no terminará aquí. Los cruces entre un oficialismo que tiene serios problemas de comunicación y una oposición que parece no tener límites a la hora de cuestionar continuarán mientras no haya dosis de Pfizer en el país.
En las últimas horas, Máximo Kirchner mostró un cambio de estrategia y le bajó el precio a Bullrich: “Es un personaje menor”. Veremos si resulta efecto y el oficialismo logra sacar de agenda la agobiante discusión sobre las negociaciones con el laboratorio norteamericano.
