Horacio Rodríguez Larreta apunta a regresar a la jefatura de Gobierno, pero enfrenta un obstáculo clave: su desempeño proyecta más fortaleza en una eventual segunda vuelta que en la instancia inicial
Con la mira puesta en la disputa porteña de 2027, Horacio Rodríguez Larreta empieza a delinear una estrategia que busca reconfigurar el mapa opositor. Su objetivo es construir una alternativa que desplace al kirchnerismo dentro del peronismo y, al mismo tiempo, reposicionarse como figura competitiva en un eventual balotaje frente a los libertarios.
La idea del ex jefe de Gobierno pasa por encabezar una versión renovada de Juntos por el Cambio, sin la conducción de Mauricio Macri, pero con la incorporación de sectores del PJ no alineados con el kirchnerismo. La apuesta se sostiene en la hipótesis de que podría imponerse en una segunda vuelta.
«Horacio es mal candidato para la primera vuelta y bueno para el balotaje porque es la segunda opción de muchos espacios», deslizó un dirigente peronista al tanto de sus movimientos.
Los números recientes no lo favorecen: en las últimas elecciones, Larreta apenas alcanzó el 8% de los votos, quedando por detrás del PRO, del peronismo y muy lejos de los libertarios. Aun así, en su entorno creen que su perfil dialoguista le permitiría captar apoyos más amplios en un mano a mano final, algo que consideran más difícil para un candidato estrictamente peronista, dado el rechazo histórico en la Ciudad.
El antecedente tampoco es alentador para el PJ: logró meterse en el balotaje en 2007, 2011 y 2023, pero en todos los casos fue derrotado.
«El peronismo tiene que decidir si quiere seguir quedándose afuera o ser parte de una coalición que los meta de nuevo en el gobierno porteño», planteó un asesor cercano al ex mandatario.
Sin embargo, dentro del propio peronismo ven esa ingeniería como poco viable. «Todos los partidos deberían trabajar en contra de sus intereses para ver si Horacio entra al balotaje, esas cosas no pasan en la política», advirtió uno de los referentes más influyentes del espacio en la Ciudad.
En el larretismo analizan distintos caminos posibles. Uno de ellos es que Mauricio Macri lo termine eligiendo como candidato del oficialismo porteño en lugar de su primo, Jorge Macri, actual jefe de Gobierno.
Hubo contactos en ese sentido: el ex presidente se reunió con Larreta y pidió moderar las críticas hacia su figura. Tanto Macri como Daniel Angelici evalúan la posibilidad de una interna con Jorge, aunque en el entorno del ex alcalde reina la desconfianza.
«Horacio cree que es una trampa, que sólo busca darle volumen político al PRO, para que Jorge entre la ballotage», confió un empresario con llegada a ambos sectores.
Según interpretan en ese espacio, llegado el momento de una PASO, el aparato político del PRO podría volcarse en su contra y dejarlo fuera de competencia.
Por eso, Larreta también explora la posibilidad de reconstruir Juntos por el Cambio sin los Macri, sumando a la UCR, a Graciela Ocaña y a la Coalición Cívica. El obstáculo es que varios de esos sectores mantienen vínculos con Angelici, lo que complica la jugada.
En paralelo, intenta seducir a Juan Manuel Olmos para incorporar al peronismo no kirchnerista a ese armado. La movida genera resistencias dentro del PJ. «¿Cómo vamos a romper el peronismo meses antes de una elección presidencial?», se preguntan en el ámbito porteño, donde además deslizan otra sospecha: «el dice que quiere el peronismo sin los k, porque sabe que si vamos juntos le ganamos la primaria».
La mirada interna del peronismo es aún más tajante: «Larreta puede querer lo que quiera, pero la realidad es que mide 8 puntos, y hoy hay dos autos que tienen nafta para llegar al balotaje: el peronismo y los libertarios».
