Desde el sector de los ‘boina blanca’ no están del todo conformes con cierto exceso de protagonismo y capitalización que se han otorgado desde el macrismo tras los buenos resultados electorales, a pesar de que el histórico partido ganó en mas localidades.
A pesar de haber sido elecciones Primarias, la lectura de los analistas, medios de comunicación y un sector de la política y la sociedad, fue la de sentenciar ganadores y perdedores. En el primer lote, se ubicó a la alianza de Juntos por el Cambio que pareció retener a su electorado, sin sumar más de lo que ya tenía.
Dentro de la coalición opositora, volvieron a florecer algunos resquemores de cartelera e incidencia política post-Paso. El líneas generales, los radicales realizaron buenas elecciones y fueron un aporte más que vital al PRO para alcanzar los buenos números de hace dos domingos atrás.
Dirigentes como los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy) y Eduardo Valdés (Corrientes); junto al titular del comité nacional, Alfredo Cornejo, señalan que sus pares del PRO, como Patricia Bullrich o Mauricio Macri, suelen desprenderse de los radicales en las recorridas como en las entrevistas televisivas cuando de seguir haciendo campaña o de analizar los resultados, se trata.
Entre las provincias que se pintaron de rojo y blanco (y no de amarillo), ponderan a: Jujuy, Mendoza, Corrientes, Chaco, Misiones, Santa Fe, Córdoba y Santa Cruz. El PRO puede anotarse los ‘porotos’ en Tierra Del Fuego, Chubut, San Luis y Entre Ríos.
Pero el caso más emblemático, una vez más, no deja de ser la considerada ‘madre de todas las batallas’: la provincia de Buenos Aires.
Siempre dentro de la interna, los radicales se quedaron con más territorios. Sin embargo, no es menos cierto que la gran mayoría son del interior y con menos cantidad de votantes. Mientras que el PRO triunfó en los distritos del conurbano, zonas aledañas y las ciudades más grandes del interior como Mar Del Plata, Bahía Blanca y Junín.
