Con un acto en el Club Talleres de La Feliz, el radicalismo buscó exhibir unidad interna, ordenar su estrategia y proyectar candidaturas de cara al próximo turno electoral.
El encuentro de la Unión Cívica Radical (UCR) en Mar del Plata tuvo definiciones políticas de peso. El senador nacional, Maximiliano Abad, fue el encargado de bajar el telón del encuentro y dejó un mensaje orientado a la unión partidaria y a la necesidad de aggiornarse frente a los cambios globales. También estuvo presente el exintendente de San Isidro, Gustavo Posse.
«Necesitamos unidad y dirigentes que estén a la altura de las circunstancias. Estamos viviendo un mundo de ruptura. Y si los partidos y la UCR no comprenden los nuevos tiempos, vamos a perder representación. Y se va a debilitar la democracia. Muchos dirigentes de nuestro partido fingen que no cambió nada. Y se esconden. No cuenten conmigo para eso», sostuvo.
En el mismo tramo de su discurso, el legislador profundizó su mirada sobre el rol del radicalismo en el escenario actual. «El desafío del radicalismo en el siglo XXI es poder adaptar la democracia liberal a lo que estamos viviendo. Por eso quiero un partido fuerte y lúcido. El radicalismo no puede encerrarse en lo correcto. Debe hablar de lo decisivo en la Argentina: la crisis del orden global, el aumento de la expectativa de vida, el avance de la inteligencia artificial (IA), la oferta educativa en la revolución tecnológica», afirmó.
La puesta en escena no pasó inadvertida. Durante la jornada aparecieron carteles con la leyenda «Maxi Abad 2027″, un gesto que fue interpretado como un lanzamiento anticipado. El exintendente de San Isidro, Gustavo Posse recogió el guante: «Esos carteles dicen que tenemos candidato a intendente acá en Mar del Plata«, señaló en alusión al senador marplatense.

Y, en clave local, agregó: «Mar del Plata, mi ciudad, refleja como ninguna otra ciudad el sueño de los argentinos del siglo XX. Quiero proponerles un sueño, quiero un radicalismo fuerte, potente, competitivo y respetado, para que se vuelva a sentar en las grandes mesas de la provincia y de la Argentina. Como bonaerenses, hay que dejar atrás la emergencia permanente de la provincia. Son sueños tangibles, que podemos cumplir. Es ahora».
Entre los oradores centrales también estuvo el exvicegobernador Daniel Salvador, quien hizo foco en la reconstrucción partidaria. «Los radicales tenemos el compromiso de poner a este partido de pie. Tenemos que tener la apertura necesaria. Hay que prepararse para cumplir lo que falta en Argentina y, en especial, en la provincia de Buenos Aires. Necesitamos un partido activo a nivel nacional. Eso significa recuperar la identidad partidaria, que fije postura. El radicalismo necesita inteligencia, no solo teoría. Al radicalismo se lo defiende con ideas, valores, principios, pero también mirando a la realidad», planteó.

A través de su cuenta de Instagram, el ex diputado provincial, Walter Caruso, expresó: «Ayer fue un Encuentro Radical, un Nuevo Movimiento dentro del Radicalismo. Con Daniel, Maxi, Gustavo, intendentes y dirigentes dentro toda la Provincia. Vamos por un Radicalismo con vocación de poder, sin dudas Mar Del Plata y San Isidro ya tienen sus candidatos Radicales».
La apertura había estado a cargo de Gustavo “Tato” Serebrinsky, quien celebró la convocatoria. “Superamos ampliamente la capacidad del club y las expectativas de quienes son derroteros y no creen en el trabajo y la construcción de la UCR”, afirmó. Y remarcó: «Hay un radicalismo de futuro. Queremos gobernar cada ciudad, cada pueblo, cada Concejo, y tener representantes nacionales y en la Legislatura. Para que haya un cambio verdadero tiene que venir de la mano de la UCR. Tenemos que hacer política para la gente, para el pueblo».
El encuentro, realizado en el Club Talleres de la ciudad balnearia, fue el primer gran acto de la Unión Cívica Radical bonaerense en 2026. En un contexto de recomposición tras el traspié electoral de 2025 y luego del acuerdo del sector de Abad con Evolución —referenciado en Martín Lousteau—, la dirigencia buscó exhibir una imagen ampliada y comenzar a ordenar la tropa con la mira puesta en 2027. Más que una liturgia de verano, la cumbre funcionó como plataforma de relanzamiento político.
