Una nueva batalla interna sacude al PRO en el Congreso, donde dos sectores bien diferenciados —uno bajo la órbita de Mauricio Macri y otro alineado con Patricia Bullrich— volvieron a exhibir sus diferencias al presentar dictámenes contrapuestos en una comisión clave. La disputa, que ya lleva tiempo latente, se agudiza a pocos días de una elección en la Ciudad de Buenos Aires que podría redefinir el vínculo entre el partido amarillo y La Libertad Avanza.
Durante el plenario de las comisiones de Previsión y Seguridad Social y de Presupuesto y Hacienda, el bloque mostró su fractura: hubo firmas para dos dictámenes distintos sobre la moratoria previsional y un bono, reflejando el quiebre en la estrategia parlamentaria. Una parte del bloque acompañó la postura del oficialismo y de fuerzas aliadas como el MID y Liga del Interior ELI.
Firmaron ese dictamen legisladores como Silvana Guidice, Patricia Vázquez, Diego Santilli, Javier Sánchez Wrba, Sergio Capozzi, Laura Rodríguez Machado y José Núñez. Desde su entorno se lanzó una fuerte acusación: “Macri decidió joder al gobierno y quebrarle el déficit fiscal”.
En paralelo, otro grupo encabezado por Daiana Fernández Molero, Luciano Laspina, Germana Figueroa Casas, Martín Ardohain y María Eugenia Vidal presentó textos alternativos. En ese marco, Fernández Molero expresó en voz alta: “No somos mandriles ni degenerados fiscales”.
Desde el bloque justificaron la movida interna: “se terminó dando libertad de acción, porque está difícil unificar las posturas del bloque y se preservó la unidad”. Otros integrantes apuntaron que “es un dictamen, han pasado situaciones similares o peores”, intentando restar dramatismo a la situación. El grupo es coordinado por Cristian Ritondo, actual titular del PRO bonaerense.
El sector vinculado a Bullrich —que incluye a Guidice, Vázquez, Rodríguez Machado, Capozzi, Núñez, Damián Arabia, Gerardo Milman y Sabrina Ajmechet— leyó el episodio como una señal de fortaleza. Subrayaron que su dictamen reunió más firmas que el sector macrista, lo que para ellos refleja un cambio de liderazgo dentro del bloque.
También observaron con atención el gesto de Santilli y Sánchez Wrba, a quienes consideran en una “zona gris” dentro de la interna. Según sus cálculos, el bullrichismo controla al menos doce bancas propias. “Macri ya no tiene el control del bloque”, afirman con contundencia.
Entre los diputados que no responden ni a uno ni a otro sector están Álvaro González y Héctor Baldassi, alineados con Horacio Rodríguez Larreta, quien se distanció del PRO buscando autonomía de Macri. “Son líberos”, definió un legislador amarillo, en referencia a su autonomía para negociar y votar.
Más allá de su sintonía con LLA y partidos como el MID, el espacio bullrichista también asegura tener llegada a la Liga del Interior ELI, identificada con los llamados “radicales peluca”, y a la bancada Futuro y Libertad, integrada por los santafesinos Gabriel Chumpitaz y Verónica Ranzzini, quienes se apartaron del PRO.
Mientras tanto, la elección en la Ciudad de Buenos Aires se proyecta como un evento decisivo. La irrupción de Karina Milei, presidenta de LLA, con su intención de disputar el territorio porteño, elevó la tensión al máximo. A ello se suma la reciente derrota del proyecto de Ficha Limpia en el Senado, que frenó cualquier avance de acuerdos en la provincia de Buenos Aires. El resultado de las PASO podría ordenar las piezas dentro del espacio no peronista.
Ritondo, acompañado por Santilli y el intendente Guillermo Montenegro, son los autorizados por Macri a dialogar con otras fuerzas. Desde la cúpula del PRO insisten en que cualquier negociación con La Libertad Avanza debe pasar por las autoridades. Quien lo haga por fuera, lo hace por su cuenta.
Sin embargo, Bullrich marca otra línea. “Queremos acordar en la provincia más importante, pero no necesitamos el visto bueno de Macri”, desliza. En una entrevista televisiva, fue tajante: “Hablamos con Ritondo todo el tiempo, que es el presidente del partido (por el PRO). Estas son elecciones provincia por provincia. ¿Para hablar con (Leandro) Zdero, que es un gobernador radical (de Chaco), hablás con el presidente de la UCR? No, hablás con él”.
Así las cosas, todos los ojos están puestos en lo que pase el domingo. ¿Podría ese resultado agudizar la división en el bloque amarillo? Desde varios rincones del PRO lo descartan.
“Puede pasar, pero las mayorías en el Cuerpo serían las mismas hasta diciembre”, evaluaron desde el ala bullrichista. Sin embargo, la incógnita que los ronda es otra: “cómo reaccionará Macri ante una derrota”.
