Desvíos, rebotes, pifias, atajadas notables. La percepción de la suerte, decisiones que enfrentan fracasos o celebran victorias. Al final lo único que no es subjetivo en la vida y el fútbol son los resultados.
Desvíos, rebotes, pifias, atajadas notables. La percepción de la suerte, decisiones que enfrentan fracasos o celebran victorias. Al final lo único que no es subjetivo en la vida y el fútbol son los resultados.
Qué hubiera pasado si…
Esperé unos días después de la eliminación, justo se acerca un nuevo cumpleaños y es tiempo de agradecimientos y nostalgia. Gracias Gustavo, debo confesarte que el auto regalo era Lima, pero estoy satisfecho por estos casi dos años de gloria. Los que te pedían de regreso, intentaban volver a la pertenencia, luego de un Gaguismo abstracto, de ráfagas híbridas, templado y cobarde, dueño de las angustias modernas de aquel penal sin alma. Aceptaste el cargo bajo la lupa de muchos. Llegaste empachado de títulos como estratega pero con el voraz deseo de conquistar américa con Racing como entrenador, tu escudo, tu razón de ser, el de todos los que te bancamos con memoria, el sentimiento infinito.
Mascota, Campeón, ídolo
Talismán del equipo de José, jugador hincha, con la mochila con el 6 estampado, el que usó el otro Coco prócer y padrino, nos metiste otra vez en primera, aquel cabezazo en la nocturna y fría bombonera a Banfield para meternos en la final de la vuelta. Capitán del equipo que tenía que haber sido demoledor campeón pero que la suerte mala nos regaló la época más mano larga de Don J. La temible dupla con Fabbri, aquel 6 a 0 a Boca, baile infernal, lunes de pecho inflado en el Colegio y la inversión en el kiosco de revistas de todos los periódicos del día con el Totigol en todas las portadas. Campeón de la Supercopa 88, la primera que reunía a todos los conquistadores de América. Líder y referente de un ¡Equipazo!
En las malas… mucho más
Gracias Gustavo II, porque salvaste al club, en la más mala de todas, pusiste tu cuenta de ahorros para remar en la deriva. Con Teté y todos los hinchas encolumnados atrás, de mil maneras, a rescatarlo. Un DT inmaduro que todavía no ordenaba en su imaginación todo lo que pasaría veinticinco años más tarde. Volviste y firmaste otra etapa desapercibida, con el club privatizado y para reemplazar a un Mostaza devaluado versión 2007.
Si se metía la de Lucho
Hoy todos hablan de Racing, sin pruebas ni dudas, el miércoles envidiaron a la nueva academia del fútbol nacional, tuvo entre las cuerdas al gigante de América, Flamengo, el de más simpatizantes en el Mundo, con sus jugadores metidos en su arco y pendientes del campanazo final. Otra vez, la suerte nos arrebató el derechazo de Vietto y nos convirtió en el Ringo de Alí. Los asustamos, muchos imploraron que no se metiera una porque se metían todas. Plantaste un batallón que respondió con valor pero sin precisión. Más allá de las ilusiones y deseos a los que estamos acostumbrados, sabíamos que enfrente había un equipo Premium, con un plantel que tiene 31, si, treinta y un futbolistas que jugaron en Europa. Estuvimos cerca, volvimos al Mundo del fútbol.
No obstante, de estar empachados entre estos noviembres que vivimos, la creímos cerca, nos miramos en el reflejo del trofeo. La Recopa en Río fue la magia de este año, el auténtico carnaval, Racing de Janeiro. Luego de aquel febrero, el objetivo de ir por todo, se alteró por el mercado, la partida traicionera desarmó la estructura, no hubo grandes aciertos con las contrataciones en junio, pero son cosas del azar, quienes sostienen el aberrante e inexacto concepto de jerarquía, tan vidrioso y melancólico, se disgustaron por las apuestas que se hicieron a mitad de año, al fin y al cabo todas las incorporaciones son apuestas hasta que demuestran lo contrario. Ningún nombre por si mismo garantiza éxitos. Con bajas, lesiones y mala fortuna le infló pecho a las fases eliminatorias hasta llegar a la semi, se despidió con un resultado global embustero, por la mínima, casi como una moneda al aire.
”E´chupe, chupe, chupe, no deje de chupar…qué Costa´e lo más grande del fútbol nacional(…)”
Cuando declaraste el sentimiento de que habías defraudado a tu gente, nos regalaste la pertenencia que nos une, estamos de fiesta Coco, nos miran de abajo, respetan. Nos amontonas en ese cuerpo flaco, jorobado, con el brazo desbaratado y con la pasión infinita. Cantamos las mismas canciones, corremos al costado y deliramos con cada gol.
Eternas gracias Gustavo, Racing es Costas.
