El malestar dentro del peronismo local es evidente. Dirigentes del municipio ya señalan que Espinoza está “haciendo un daño terrible” al partido y sugieren que debería dar un paso al costado.
El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, atraviesa una situación judicial que afecta directamente la dinámica interna del peronismo. Aunque no se le prejuzga como culpable en la causa por abuso sexual, la cercanía de este escándalo con el calendario electoral del 2023 genera divisiones en el oficialismo, ya que el distrito más grande del conurbano no puede permitirse perder poderío político.
El malestar dentro del peronismo local es evidente. Dirigentes del municipio ya señalan que Espinoza está “haciendo un daño terrible” al partido y sugieren que debería dar un paso al costado. Sin embargo, el jefe comunal cuenta con aliados clave, incluidos intendentes y el propio gobernador Axel Kicillof, quien lo apoya públicamente. Espinoza se alinea con Kicillof, distanciándose de La Cámpora, y esto le ha asegurado su lugar dentro del proyecto provincial, pese a las críticas internas.
Desde La Plata, cercanos a Kicillof aclararon que no influirán en la decisión de Espinoza, aunque algunos sectores del peronismo bonaerense consideran que debería pedir licencia hasta que la causa se aclare. Aseguran que este paso permitiría evitar un mayor daño político al municipio, que ya está comprometido debido al enfrentamiento con La Cámpora y la falta de aliados en sindicatos locales. Además, el Movimiento Evita ha sido un crítico constante de Espinoza.
El vínculo de La Cámpora y el Movimiento Evita en La Matanza sigue siendo tenso. La alianza de Máximo Kirchner y Emilio Pérsico trasciende este distrito y afecta a otras localidades como San Martín y Avellaneda, donde las figuras políticas vinculadas a Kicillof también son clave. Espinoza, mientras tanto, sigue buscando apoyo a pesar de que La Cámpora monitorea de cerca su gestión, como se vio recientemente con un “anuncio de marketing” en una escuela de Isidro Casanova, un acto que no abordó los problemas de seguridad que enfrenta la institución.
La situación se complica aún más cuando se considera que Liliana Yambrún, actual presidenta del Concejo Deliberante, es vista como una posible reemplazante de Espinoza si su situación empeora. Yambrún es un dirigente de confianza de Espinoza, pero su ascenso podría intensificar las divisiones internas.
Por otro lado, figuras como la vicegobernadora Verónica Magario, el diputado Facundo Tignanelli y la evitista Patricia Cubría observan la situación de Espinoza, ya que cada uno de ellos aspira a ser el “candidato natural” para reemplazarlo al frente del municipio.
El “caso Espinoza” no solo agita La Matanza, sino que también refleja el enfrentamiento entre kirchneristas y axelistas dentro del peronismo bonaerense. Esta disputa no ha logrado resolverse, y el tema de las PASO provinciales sigue siendo otro de los puntos de discordia. Aunque hubo intentos de acercar posiciones entre Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, el panorama sigue siendo incierto.
Mientras tanto, los dirigentes del panperonismo no se ponen de acuerdo sobre el futuro de Espinoza, lo que mantiene la situación en un estado de tensión constante dentro del espacio político bonaerense.
