«Dime con quién andas y te diré quién eres», podría ser la frase que grafica el momento por el que atraviesa el movimiento. La corriente del gobernador en disputa con La Cámpora.
«Axel ha sido un buen gobernador. Tiene que ganar más autonomía de Cristina si quiere liderar ese proceso». La frase pertenece al expresidente de la Nación, Alberto Fernández, quien rompió el silencio en el programa C+ esta semana y fue tajante cuando le preguntaron sobre si Kicillof puede ser el nuevo dirigente que conduzca al peronismo de cara al 2027.
El exmandatario no goza de buena reputación, ni siquiera dentro del Partido Justicialista (PJ), producto del gobierno que dejó el 10 de diciembre con más diferencias que semejanzas en el frente y sin estar el el centro de la escena. Sin embargo, los chispazos con la exvicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner, parece haber ayudado en su análisis del «debate» que «se debe el peronismo». Y que la «autonomía» de Cristina en la dirigencia no es un tema menor.
Hace pocas semanas, la presencia de CFK en Quilmes junto a la intendente, Mayra Mendoza, dejó en claro que la exmandataria eligió a La Cámpora como su base para pelear en la interna. De hecho, la foto final con Máximo Kirchner, Eduardo «Wado» de Pedro y la jefe comunal fue un claro mensaje. Además, hay que sumarle la organización Nuevo Encuentro junto al grupo de intendentes que se referencian con Martín Insaurralde, exalcalde de Lomas de Zamora y con un perfil bajo tras el Yate Gate.

Lo cierto es que el peronismo empezó el operativo reconstrucción. Muchos remarcan que el debate es necesario, aunque disienten en cuál debería ser ese debate: si hacer un mea culpa de lo ocurrido en las políticas de los últimos cuatro años que derivó en el triunfo de un outsider como Javier Milei, o debatir sobre la reconfiguración del movimiento y generar un liderazgo con proyección nacional que permita ser competitivo para volver a captar las masas populares. Reconstruir sobre los errores o borrón y cuenta nueva.
Hay espacios como los movimientos sociales, los sindicatos o distintas organizaciones que son los que más confrontan con el Gobierno. En esa línea está Axel Kicillof, el dirigente de mayor poder por ser el gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero que tiene una desventaja: su distanciamiento con Máximo Kirchner no permite generar mayores acercamientos con La Cámpora, en medio de políticas económicas del presidente Milei. Cristina es la que haría de intermediaria.
No obstante, el mandatario construye poder político y respaldo con intendentes del conurbano e interior, ministros de peso en su Gabinete, organizaciones como La Patria es el Otro (conducida por Andrés Larroque) y el armado que encabeza Carlos Bianco, el Frente Popular Patria y Futuro. La CTA apoya plenamente al gobernador y la CGT, en el Día del Trabajador, expresó su acompañamiento. «El movimiento obrero se está encolumnando detrás de Axel», aseguró un ministro bonaerense, al referirse a la reunión que mantuvieron líderes de la central obrera con el primer mandatario provincial.

Por otro lado, hay quienes juegan en la «avenida del medio»: el exministro de Economía y candidato presidencial, Sergio Massa y su Frente Renovador (FR) pivotean entre Máximo y Axel, pero hay voces que sugieren que el tigrense estaría más cercano al líder de La Cámpora. El Movimiento Evita, con la intendenta Mariel Fernández, y Gildo Onorato en el gabinete provincial, tienden puentes con los dos sectores en pugna para buscar unión y no división.
La presencia de Cristina en la escena pública, no obstante, también generó diferencias con algunos referentes que reclaman una especie de renovación, sin la expresidenta como conductora. Ese es el caso del intendente de Esteban Echeverría, Fernando Grey, y el exjefe comunal de Hurlingham, Juan Zabaleta, quien se enfrentó a una dura interna contra el camporista, Damián Selci, quien finalmente resultó ganador en el distrito tanto en la interna como en la general.
El 2024 será un año de reuniones, encuentros, desencuentros, pero que inevitablemente deben llevar al peronismo hacia una reconfiguración si quiere competir en las legislativas 2025 y evitar que La Libertad Avanza logre ampliar sus bases electorales y legislativas en el Congreso de la Nación. Para eso, deberá ser autocrítico y construir un mismo espacio a pesar de las diferencias entre los distintos sectores.
