Los ingresos tributarios retrocedieron casi 10% en términos reales y sumaron siete meses consecutivos en baja. El derrumbe afectó al IVA, a la seguridad social y a los impuestos coparticipables, lo que golpeó de lleno a las provincias.
La recaudación tributaria registró en febrero una nueva caída real cercana al 10% y extendió una racha negativa que ya acumuló siete meses consecutivos. Los ingresos crecieron 20,1% interanual en términos nominales, pero la inflación estimada en torno al 32,9% provocó una contracción real del 9,7%.
El organismo recaudador informó que el Estado percibió $16,2 billones durante el mes. El dato confirmó la debilidad de los recursos fiscales en el arranque del año. En enero la merma alcanzó el 7,8% real y obligó al Gobierno a profundizar el recorte del gasto primario para sostener la meta de superávit.
La baja afectó de forma directa a los tributos vinculados al consumo. El IVA DGI, principal indicador de la actividad interna, mostró una mejora nominal del 28,4%, pero cayó 3,4% en términos reales. El impuesto al cheque retrocedió 7,7% real interanual. Los derechos de importación también bajaron con fuerza.
El deterioro alcanzó a los recursos de la seguridad social. Los aportes personales cayeron 6,6% real y las contribuciones patronales retrocedieron 4,4%. En conjunto, el sistema perdió 5% en términos reales. El dato reflejó el impacto de salarios y empleo registrados en baja.
El desplome más pronunciado se observó en los derechos de exportación. Las retenciones cayeron 39,6% real interanual. Bienes Personales retrocedió 13,6%. El impuesto PAIS aportó apenas $68 millones tras su eliminación a fines de 2024, lo que dejó un vacío en las cuentas fiscales.
La caída impactó de lleno en la masa coparticipable. El IVA, eje central de la distribución automática de recursos, arrastró a las provincias a un escenario de menor disponibilidad financiera. En febrero, el conjunto de jurisdicciones recibió alrededor de $500.000 millones menos que un año atrás.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuestionó el rumbo económico nacional durante la apertura de sesiones y afirmó: «Desde Paolo Rocca a Domingo Cavallo, desde Mirta Legrand a Carlos Melconian, todos le están señalando al presidente lo evidente: la Argentina no va bien. Después de más de dos años de gobierno, no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente: no se produjo una recuperación rápida, en V corta, ni de ninguna clase».
Su ministro de Economía, Pablo López, sostuvo: «En febrero, la coparticipación a la PBA y el conjunto de provincias cayó un dramático 9% real. Se profundiza el círculo vicioso del modelo nacional: licuación de ingresos, caída del consumo, destrucción de empresas y empleo, y menor recaudación».
Desde Tucumán, el gobernador Osvaldo Jaldo también alertó sobre el impacto en su distrito: «La coparticipación va bajando producto de que el consumo no aumenta. El IVA no aumenta. En lo que va del mes de febrero ya la coparticipación nacional en Tucumán cayó 10 mil millones de pesos. Y no terminó febrero. O sea que vamos a terminar con una caída de casi de 15 mil millones de pesos comparado este febrero con el mes de enero».
Jaldo agregó: «El gobierno nacional está acomodando las cuestiones macroeconómicas, pero esos resultados todavía no están llegando a la micro, no están llegando a la gente. Hoy la Argentina no está bien».
En el plano técnico, el economista Hernán Letcher advirtió sobre el margen limitado del Ejecutivo. «El gobierno no tiene mucho más de donde ajustar. Puede avanzar con subsidios pero compromete la inflación. Es poco lo que logra congelando el bono a los jubilados. Y no hay chance que levante el ancla salarial», afirmó.
El cuadro general mostró una tendencia homogénea. No hubo tributos que compensaran la caída del consumo. Mientras sectores como minería y energía traccionaron algunos indicadores de actividad, la recaudación expuso una economía con demanda débil.
El Gobierno ratificó su objetivo de alcanzar un superávit primario del 2,2% del PBI este año. Sin embargo, la persistencia de la caída real de los ingresos dejó bajo presión ese equilibrio fiscal y abrió un interrogante sobre la sostenibilidad del ajuste en los próximos meses.
