De acuerdo a un informe elaborado por el Instituto de Acción Cívica y Planificación Estratégica, la deuda pública provincial creció 19.000 millones de pesos durante el período 2003/2009, pasando de 27.361 millones de pesos en 2003, a 46.360 millones de pesos en diciembre de 2009.
De acuerdo a un informe elaborado por el Instituto de Acción Cívica y Planificación Estratégica, la deuda pública provincial creció 19.000 millones de pesos durante el período 2003/2009, pasando de 27.361 millones de pesos en 2003, a 46.360 millones de pesos en diciembre de 2009. Esto equivale a decir que los bonaerenses nos endeudamos a un ritmo promedio de 8,8 millones de pesos diarios. Sin embargo, este promedio fue superado durante el presente gobierno de Daniel Scioli, que en solo 24 meses incrementó la deuda provincial en 9323 millones de pesos, a un promedio de 13 millones de pesos diarios. Todo indica que el ritmo del endeudamiento provincial seguirá creciendo exponencialmente durante 2010.
La situación del endeudamiento provincial se ve agravada ya que tales préstamos no fueron utilizados, en su mayoría, para mejorar la infraestructura productiva provincial, sino que fueron principalmente destinados a cubrir gastos corrientes de la administración Scioli.
Entre intereses y amortizaciones de capital de la deuda, se desembolsaron en el período 2003/2009, un total de 19.234 millones de pesos. Estos guarismos alcanzan, por sí mismos, para demostrar la crítica situación financiera que atraviesa la provincia, lo que se corresponde a la perfección con la clara regresión desatada en los servicios públicos de seguridad, salud, educación y justicia durante los últimos tiempos.
La participación del pago de intereses y amortización de capital, de la deuda provincial pasó del 0,7% en 1991 al 10% durante 2009. Este porcentaje supera a los recursos destinados a salud, seguridad o justicia, que en ningún caso supera el 8,5% del presupuesto provincial.
Durante los últimos 12 años las distintas administraciones provinciales reconocen una variable constante: el endeudamiento permanente del Tesoro a consecuencia de reiterados déficit que, aún en los años en los que mejora la recaudación, mantiene niveles constantes, lo que motiva que los recursos destinados al pago de la deuda pública se vean incrementados año tras año. Un círculo vicioso que, lamentablemente, pareciera no formar parte del debate político provincial.
Solo en 2009 se pagaron 4.002 millones de pesos en concepto de intereses y amortizaciones de capital de la deuda pública. Para comprender lo significativo de estos datos, el costo financiero anual de estas políticas de endeudamiento es el equivalente a los recursos necesarios para designar y capacitar a los tres mil enfermeros que reclama nuestro servicio de salud pública provincial, y el pase a planta de la totalidad de los profesionales contratados como “becarios” en nuestros hospitales, simultáneamente con un incremento de un 15% para la totalidad del personal de la Administración Pública provincial.
En la actualidad, todo se complica aún más, a partir de la demora en la firma del convenio Nación-Provincia, en función del cual año tras año, la Nación gira fondos a la provincia para el pago de intereses y amortizaciones de la deuda que la provincia mantiene con la Nación, lo que representa el 60% del endeudamiento bonaerense.
La demora de la firma del convenio se explica por el estado deliberativo generado por la distribución de fondos federales a las provincias, situación utilizada como campo de batalla entre oficialismo y oposición. Lo concreto es que la firma del convenio para el cumplimiento del Programa de Asistencia Financiera (PAF) es utilizado una y otra vez por el gobierno nacional como instrumento de sometimiento o extorsión a las administraciones provinciales.
Mientras que las partidas destinadas a salud en el período 2000/2009 se multiplicaron por 6,4 veces, los recursos destinados al pago de la deuda fueron multiplicados en 224 veces, lo que explicaría el deterioro en la calidad del servicio de salud, la precariedad laboral de médicos y auxiliares, las deficiencias en la infraestructura hospitalaria y la carencia absoluta de una política sanitaria seria y sostenida en el tiempo.
