El Presidente brindó otro gesto más de que no sabe manejar las relaciones exteriores de un país. Con antecedentes como cuando la AFA tuvo que ir a repatriar al gendarme Nahuel Gallo en Venezuela, o la no intervención en los secuestros de Hamas a ciudadanos argentinos residentes en Israel, el Gobierno sigue mostrando su ineficiencia.
La gestión de Javier Milei en materia de Relaciones Exteriores es fácticamente desastrosa. Con la prohibición de ingresar con banderas de las Islas Malvinas al partido contra Inglaterra en EE.UU., el Gobierno sigue mostrando que nunca puede intervenir efectivamente en favor del interés nacional.
Cabe recordar el antecedente de Nahuel Gallo, gendarme que estuvo secuestrado por el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela durante varios meses y que tuvo que ser repatriado por gestiones de Claudio Tapia y la AFA, ya que Alejandra Monteoliva y Cancillería no supo como intervenir en el asunto.
Otro caso, más intenso, es el secuestro de argentinos residentes en Israel por parte de la agrupación terrorista Hamas. Allí, autoridades internacionales y analistas reconocieron que el Gobierno Argentino jamás pudo integrar mesas de diálogo en ningún organismo para presionar por la liberación de sus ciudadanos.
Algo más leve es el suceso con la abogada argentina que hizo un gesto racial en Brasil. Si bien el gobierno brasilero tiene condenas firmes claras para esos asuntos, ha habido antecedentes de que cuando un Gobierno interviene, suelen liberar a quien delinquió más rápido. Durante el hito, periodistas brasileros dieron a conocer que las autoridades argentinas jamás presionaron para acelerar la liberación de la abogada.
La cúspide de la ineficiencia en esta gestión en su manejo de las relaciones comerciales. Argentina ha sido ampliamente deficitaria en materia de inversiones extranjeras que generen mano de obra nacional, como así también de exportaciones favorables.
Todo esto, con Javier Milei realizando más de 30 viajes al exterior en lo que va de su gestión, un record insólito para un presidente que no terminó de recorrer todas las provincias del país.
El argumento lógico para tantos vuelos sería la intención de fortalecer las RR.II., pero se ve a las claras que no se ha logrado, o que ni siquiera se ha intentado. En ese sentido, los viajes de Milei parecen ser solo para recibir premios personales y realizar acciones ajenas al interés nacional.
