El oficialismo enfrentó cuestionamientos por el patrimonio del jefe de Gabinete y el caso $LIBRA. La oposición buscó reunir apoyos para avanzar con un pedido de explicaciones en el Congreso.
El clima político en la Cámara de Diputados se tensó al ritmo de las denuncias que rodearon al Gobierno. En ese escenario, la oposición analizó impulsar un pedido de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con el objetivo de forzar explicaciones públicas.
Las dudas sobre su incremento patrimonial se sumaron a otro foco de conflicto: la investigación judicial sobre la criptomoneda $LIBRA. Ese caso también incluyó menciones al presidente Javier Milei y a su hermana Karina Milei, lo que amplificó el impacto político.
En la previa de la sesión, distintos bloques opositores trabajaron en una estrategia común. Buscaron incomodar al oficialismo durante el debate legislativo. La interpelación apareció como una herramienta concreta, ya que requiere mayoría simple para prosperar.
El cálculo político incluyó un factor clave: las ausencias. Algunos espacios aliados del Gobierno evaluaron no participar de la votación. Esa decisión podría facilitar el número necesario sin obligarlos a respaldar públicamente a Adorni ni a confrontar de manera directa.
Desde la oposición sostuvieron que la situación judicial podría escalar. Plantearon que nuevas revelaciones sobre viajes, propiedades y gastos aumentarían la presión. En ese marco, consideraron que el Congreso debía intervenir con pedidos formales de información.
El oficialismo, sin embargo, confió en sostener su posición. La correlación de fuerzas en Diputados lo favoreció en términos generales. Por eso, el avance de una interpelación dependió más de movimientos tácticos que de un cambio estructural en el escenario parlamentario.
En paralelo, la Casa Rosada buscó evitar que el tema dominara la agenda. Apostó a concentrar el debate en proyectos legislativos y reducir el impacto de las denuncias.
Aun así, la figura de Adorni quedó en el centro de la escena política, con una oposición que intentó capitalizar el desgaste y llevar la discusión al recinto.
El desenlace dependió de acuerdos de último momento. La sesión prometió exponer no solo diferencias políticas, sino también el nivel de cohesión de los bloques frente a un tema que cruzó intereses y estrategias.
