Difundimos editorial de Eduardo Román en el programa “Pasa de Todo”, por FM 104.7. San Martín vivió con preocupación como se multiplicaron los hechos de inseguridad y robos violentos en las últimas semanas.
“En la última semana hubo dos nuevas muertes en las calles de San Martín. Una se produjo en Billinghurst el día sábado, y otra fue en la intersección de Casares y Ayacucho. La Policía sospecha de un ajuste de cuentas.
Esto se agregó a la gran cantidad de asaltos que terminaron mal a lo largo de este 2008. El carnicero de Chilavert, el contador en Villa Ballester, y el Ingeniero Matía en la misma zona, y algunas otras muertes que escapan a la memoria. Esto ganó la preponderancia de la agenda pública como único tema de atención, incluso para las máximas autoridades municipales.
Cuando me enteré del fallecimiento del Ingeniero Matía, una persona a quien conocí hace algunos años porque sus hijas fueron a la misma escuela que yo, en su propia casa, a mansalva; con la sangre caliente y con la cabeza a mil por hora, de madrugada, escribí un artículo al que le puse “Basta Ya”.
Este “Basta Ya” que luego fue tomado en la marcha por los vecinos autoconvocados como una especia de slogan, de grito, pidiendo que alguien se ocupe de nosotros, de cuidarnos, porque está casi imposible transitar por el distrito.
Nuestro distrito tiene una gran extensión, más de 500 mil habitantes, y más de 60 asentamientos y zonas de máxima pobreza. Esto se ha ido incrementando. Esto forma parte del problema. La inclusión, la falta de solución a una gran cantidad de gente marginal, y sobre todo de jóvenes. Este último grupo, en el conurbano, está por encima de la media en desocupación.
Hoy día, ser joven en el conurbano es muy difícil, como en todo el país, desde el punto de vista laboral. Toda la década del 90 arrasó con la posibilidad de preparación de gran cantidad de chicos.
Penetrar lo que en su momento era un índice social en baja de la desocupación, perforarlo hacia debajo de ese 8 o 9 %, ha sido un desafío que todavía la Presidenta no ha podido cumplir.
Ahora nos empezamos a enterar que los índices sociales empiezan a preocupar, porque están en alza de nuevo. Si la desocupación la tenemos por debajo del 10 % en la media de la población, entre los jóvenes la tenemos superando el 20 %. Y en el conurbano la tenemos casi en el 40 %. Esto hace un cóctel explosivo de lo difícil que es ser joven en el conurbano para poder incluirse socialmente.
Aquí aparecen otras variables de economía informal. El tráfico de drogas, alternativas que se generan en los asentamientos, personas que por supervivencia tienen otra forma de vida y de ganarse el pan. A veces de manera honesta, como sucede con las organizaciones de cartoneros, de cirujeo, cooperativas; y otras muchas veces con el delito.
El delito ha salido, llamativamente, a la parte más urbana de San Martín. En principio, lo que hay que dejar bien en claro, es que la lucha de la inseguridad no puede ser una bandera exclusivamente de la derecha. Así como el discurso de la redistribución no puede ser exclusivo ni del Peronismo ni de la centroizquierda.
La lucha contra la inseguridad la tenemos que dar entre todos. Nunca tenemos que dejar de perder de vista el tema social. La inclusión es muy preocupante en San Martín, donde hay responsabilidades del gobierno nacional, del gobierno provincial, y del gobierno municipal; que, oh casualidad, por primera vez en años, hoy son socios políticos.
Si son incapaces de articular políticas en común en función de este tema, ¿cuándo sino? Ivoskus, Scioli, y la Presidenta, son socios políticos y no hay excusas de lo que pueda pasar respecto de algún tipo de discriminación política –que no debiera existir pero sabemos que en este país ha sucedido-.
Se corren riesgos respecto a las marchas de vecinos autoconvocados, de que la política les quiera copar el reclamo legítimo”.

