El radicalismo es clave y votó dividido el dictamen.
Paradojas del destino: el presidente de la Nación, Javier Milei, necesita imperiosamente el apoyo del radicalismo para el tratamiento de la denominada ley ómnibus, luego de años de denostar al histórico partido político.
Este martes, mientras se negociaba el dictamen de comisión, Facundo Manes, que no estaba en el palacio, anunció por Twitter que no la votará. Logró que lo siguieran siete de los 15 radicales que integraron el plenario y La Libertad Avanza tuvo que afinar las cuentas para quedarse con el dictamen de mayoría.
El grupo díscolo lo integraron Pablo Juliano (cercano a Manes), las lousteausistas Carla Carrizo y Mariela Coletta, los jujeños Natalia Sarapura y Jorge Rizzotti (cercanos a Morales), el formoseño Fernando Carbajal y el entrerriano Pedro Galimberti.
¿Qué puede pasar en la sesión?
En una de las reuniones que las autoridades de la UCR tuvieron con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, le advirtieron que si la interna de su bloque se desmadra, el destino de la sesión es incierto. Fue una de las razones que obligaron al riojano a revisar su decisión de sesionar este jueves.
Es que la unidad radical es clave para que la ley ómnibus avance. De los 34 miembros del UCR, hay 11 que no reportan a De Loredo y se mueven por su cuenta. Se juntan de a grupos, fijan posiciones comunes, presentan proyectos y difunden comunicados.
A los siete que no firmaron el dictamen, se suman entre los díscolos Julio Cobos (Mendoza) y Roxana Reyes (Santa Cruz), la pampeana Marcela Coli, la bonaerense Danya Tavela, la entrerriana Marcela Antola, la santafesina Melina Giorgi y el neuquino Pablo Cervi.
Cobos y Reyes jugaron con Morales en las internas, pero en el bloque creen que pueden alinearse con la conducción de la bancada. A Coli la consideran librepensadora y el resto provienen de Evolución, la línea interna de Lousteau, que tiene como jefe en las sombras a Emiliano Yacobitti, quien por su rol de vicerrector de la UBA tiene diálogo con el secretario de Educación, Carlos Torrendell.
Manes es el más intransigente con el Gobierno y De Loredo no puede controlarlo. Juliano es su mano derecha. Si logra que lo sigan en la sesión, puede arruinar cualquier marco de acuerdo.
Los radicales dialoguistas del bloque se excusan en que su electorado fue al ballotage a votar a Milei y no quiere ninguna victoria kirchnerista, por más simbólica que sea.
Sin la unidad radical, a Milei aprobar la ley ómnibus no será nada fácil. Necesitaría de la ayuda de casi la totalidad de las bancadas Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal, que durante el debate en comisiones mostraron sus fisuras. Una moneda en el aire.
Con información de Letra P.
