Las tensiones internas en Unión por la Patria amenazan la unidad de sus bloques en el Congreso, mientras la influencia de Cristina Fernández de Kirchner se perfila como un factor decisivo para el futuro político del espacio
Los bloques de Unión por la Patria en el Congreso han mantenido una relativa unidad desde el inicio de su gestión, con la notable excepción del grupo tucumano que se separó en Diputados. Sin embargo, las tensiones internas han aumentado en los últimos meses, poniendo en riesgo la cohesión para el 2025. La capacidad de Cristina Fernández de Kirchner para gestionar estas diferencias en el PJ será clave.
Legisladores de sectores disidentes, que han generado incomodidad en las bancadas, señalaron que la unidad depende de las decisiones futuras de CFK. Germán Martínez y José Mayans, líderes de los bloques en Diputados y el Senado respectivamente, enfurecieron a algunos legisladores al respaldar la candidatura de CFK en el PJ nacional, dejando de lado a quienes apoyaron al gobernador riojano Ricardo Quintela.
Las divisiones se hicieron evidentes en varias sesiones. En Diputados, 21 miembros de UP votaron a favor de un aumento en los impuestos al tabaco, una medida impulsada por Victoria Tolosa Paz, quien se opone a La Cámpora. Este grupo incluye aliados de diversas provincias, como Santiago Cafiero, Carolina Gaillard y Carlos Cisneros. Tolosa Paz ha intentado organizar a los rebeldes desde 2019, aunque con resultados limitados.
En el Senado, las tensiones también se han manifestado. El bloque de UP funciona como interbloque, con divisiones entre el Frente Nacional y Popular y Unidad Ciudadana, liderado por kirchneristas como Juliana Di Tullio. Mayans, jefe del bloque, ha intentado contener las diferencias, pero las demandas de mayor participación y una mirada federal han persistido. Un grupo de senadores disidentes, que incluye a Fernando Salino, Marcelo Lewandowski y Guillermo Andrada, busca una renovación en el PJ.
Los disidentes de ambas cámaras coinciden en respaldar al gobernador Axel Kicillof frente a las posturas de CFK y La Cámpora. Han realizado acercamientos fallidos con Kicillof y planean estrategias para el futuro. En Diputados, sus ausencias frustraron sesiones clave, como la destinada a derogar el DNU 846, generando tensiones con las autoridades del bloque.
En el Senado, la división se hizo evidente durante la votación para expulsar a Edgardo Kueider, impulsada por CFK. Los rebeldes propusieron una suspensión en lugar de la expulsión, pero su postura no prosperó. Las diferencias también se reflejan en la discusión sobre los pliegos de la Corte Suprema, donde algunos senadores han anunciado su apoyo a Ariel Lijo, contrariando las directivas kirchneristas.
La unidad de UP enfrenta un desafío creciente. Sin una renovación en el PJ que contemple las demandas federales y una mayor participación, los disidentes podrían formar nuevas bancadas, intensificando las tensiones internas y alterando el equilibrio político del oficialismo.
