Las tensiones entre el cristinismo, el massismo y el sector alineado con Axel Kicillof volvieron a impactar en la Legislatura bonaerense. Sergio Berni cuestionó con dureza a Verónica Magario y creció el malestar dentro del oficialismo por el reparto de cargos y espacios clave.
La disputa interna del peronismo bonaerense volvió a dejar secuelas en el Senado provincial. Aunque durante las últimas semanas comenzaron a activarse distintas comisiones legislativas, el funcionamiento de la Cámara continuó condicionado por las diferencias entre los sectores que integran Unión por la Patria. La tensión escaló el viernes pasado durante la conformación de la Comisión de Seguridad y dejó otro escenario de parálisis legislativa.
En esa reunión, el senador provincial y exministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni quedó al frente de la comisión. Sin embargo, el encuentro derivó rápidamente en una fuerte discusión política. El dirigente cercano a Cristina Kirchner apuntó contra la vicegobernadora Verónica Magario por la demora en los acuerdos internos y por la distribución de cargos dentro del Senado.
Según trascendió de fuentes legislativas, Berni responsabilizó a Magario por el estancamiento de la Cámara y cuestionó el armado de las comisiones. También planteó que existieron compromisos políticos que nunca se cumplieron.
“El peronismo ya se rompió. El lunes pasado, se había acordado que Ayelén Durán renunciaba a la Vicepresidencia segunda, en la que entraba Galmarini. Durán iba a la Vicepresidencia cuarta y se le daba la presidencia de la Comisión de Reforma Política a Galmarini. El decreto tendría que haber salido el lunes pasado y no salió”, aseguró un senador provincial al describir el conflicto interno que atraviesa al oficialismo.
La pelea por la Comisión de Reforma Política apareció como uno de los ejes centrales de la disputa. Ese espacio resulta estratégico porque allí deben discutirse proyectos sensibles para el sistema electoral bonaerense. Entre ellos aparecen la implementación de la Boleta Única de Papel y la posibilidad de habilitar nuevamente las reelecciones indefinidas de los intendentes.
Dentro de ese esquema, el massismo buscó quedarse con la conducción de esa comisión mediante el desembarco de Malena Galmarini. A cambio, La Cámpora pretendió recuperar la presidencia de Asuntos Constitucionales y Acuerdos, otro de los espacios de peso dentro de la estructura legislativa.
La falta de consenso volvió a frenar la actividad parlamentaria. El Senado bonaerense tampoco sesionará esta semana. El reglamento interno exige una convocatoria con 72 horas de anticipación y el feriado del lunes junto al asueto legislativo del martes impidieron cumplir esos plazos.
Desde el inicio del período ordinario, el Senado casi no tuvo movimiento. La Cámara solo realizó una sesión preparatoria a fines de febrero y una sesión especial en marzo por el aniversario del último golpe militar. El resto de la actividad quedó limitada a reuniones administrativas y conformación de comisiones.
Las diferencias dentro del oficialismo ya habían quedado expuestas días atrás durante la designación de autoridades en la Comisión de Legislación General. Allí, el senador camporista Diego Videla evitó acompañar la elección del kicillofista Germán Lago como presidente de ese cuerpo.
Mientras tanto, varias comisiones comenzaron a ponerse en marcha sin mayores conflictos. Entre ellas figuraron Ambiente y Desarrollo Sostenible, Salud Pública, Industria y Minería, Deportes, Prevención de Adicciones y Relaciones Internacionales. Para los próximos días quedaron previstas nuevas reuniones constitutivas en áreas como Educación, Trabajo, Derechos Humanos y Asuntos Constitucionales.
En contraste con el Senado, la Cámara de Diputados bonaerense mostró señales de reactivación. La semana pasada avanzó con el reparto de comisiones y convocó a una sesión ordinaria para este jueves, la primera del año.
Allí también apareció el delicado equilibrio interno del peronismo. La Comisión de Reforma Política y del Estado quedó para la diputada Ana Luz Balor, alineada con Axel Kicillof. En paralelo, el cristinismo retuvo espacios importantes como Presupuesto, Educación y Salud Pública.
El reparto de poder dentro de la Legislatura bonaerense reflejó así la fragmentación creciente del oficialismo provincial, en medio de una interna que ya impactó de lleno en el funcionamiento parlamentario.
