El reciente refuerzo de Boca tuvo un gran partido frente a River y se afianza como una pieza clave en el esquema de Russo
Juan Ramírez llegó hace seis días a Boca y ya fue una de las figuras del equipo en sus dos primeros partidos: frente a Talleres en Córdoba y ayer ante River por la Copa Argentina, donde el equipo xeneize eliminó a los de Marcelo Gallardo desde los 12 pasos para meterse en los cuartos de final.
Parece que el oriundo de Moreno, provincia de Buenos Aires, no conoce de períodos de adaptación. Fue titular en ambos encuentros y rompió el molde con sus gambetas, su cambio de ritmo y su predisposición para pedir siempre la pelota.
Miguel Ángel Russo le brindó su confianza y no lo defraudó: ayer tuvo un gran partido en el Superclásico. Fue clave para Boca cuando debía tomar aire y también para hacer jugar al equipo. Pero por sobre todas las cosas fue desequilibrante: sus gambetas produjeron las amarillas de Enzo Pérez, Gonzalo Montiel, Héctor Martínez, Brian Romero y Bruno Zuculini. Claro que él recibió la suya también.
Para completar una noche que tuvo de todo, a pocos minutos del final de los 90′, el volante tuvo un choque con Martínez en el que perdió un diente. «No voy a mostrar porque es un desastre, me falta un pedazo de diente. No pasa nada, son jugadas del partido, explicó el jugador después de la victoria
No solo que tuvo un buen primer tiempo y fue importante en el segundo, sino que no dudó en convertir su penal en la tanda que llevó a su equipo a eliminar al «Millonario». Con su zurdazo dejó sin respuesta a Franco Armani.
Después de la victoria en la tanda, Ramírez mostró su felicidad por el buen partido y lo que significa jugar un Boca – River: «La verdad que es algo único, llegué hace seis días, me tocó jugar dos partidos, un superclásico, nunca lo pensé». Y cerró: «Veía las caras de mis compañeros y había confianza. Sabíamos que teníamos chances de ganar. Y así fue».
