En 2015 termina el mandato de Cristina Fernández quien no podrá buscar la reelección. Los nombres que hoy suenan como posibles sucesores no la convencen o no logran los consensos necesarios. Algunos quieren posicionarse y agitan la interna en el espacio. La continuidad del kirchnerismo en el poder desvela a sus principales dirigentes. El candidato que aún no aparece.
Por Adrián Cordara
¿Por qué en el kirchnerismo se vive el actual clima interno? A sólo dos meses de haber reasumido el mandato, en la esfera K, es cosa de todos los días ver dirigentes de distintas vertientes de la fuerza intercambiando ideas –a veces con tono elevado – respecto a diversos temas a través de los medios de comunicación. Lo que para muchos debería pasar luego del 2013, comenzó poco después del 10 de diciembre y es una escalada que si se profundiza, podría costarle las futuras aspiraciones políticas al kirchnerismo.
Entonces, conociendo esto, ¿por qué arriesgarse? Porque lo que está en juego es la sucesión. En el 2015 concluirá el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, quien no podrá buscar la re-reelección. Para algunos, estos cuatros años son “la curva descendente” del kirchnerismo y su “amplia alameda” de dirigentes dan batalla para que no sea así, hacia fuera, pero sobre todo hacia adentro.
Varios quieren posicionarse como los sucesores de CFK, distintas vertientes K quieren hacer crecer a sus dirigentes, sin embargo los nombres “naturales” que hoy aparecen no convencen y la gran histeria que vive el espacio hoy, es por encontrar la gema que concentre todos los consensos para poder ser un candidateable en 2015.
Desde el kirchnerismo más “duro”, se resisten a la idea de que Daniel Scioli sea el próximo candidato a presidente, esto es notorio en cada cruce que se da semanalmente en el gobierno provincial con su vice, Gabriel Mariotto. Los desencuentros no son solamente por diferencias de “estilo”, sino por el futuro político del espacio.
Lo cierto es que para la mesa chica de kirchnerismo no sólo es que no convence Daniel Scioli, sino que los K más identificados, tampoco dan garantías para tamaño desafío –por lo menos por ahora- .
Para muchos, cuando Cristina Fernández de Kirchner nombró a Amado Boudou como candidato vicepresidente de la nación, automáticamente le abrió la puerta a una candidatura presidencial en 2015, sin embargo, si eso alguna vez fue así, actualmente dista mucho de serlo. Aunque sea un soldado fiel, en los últimos meses –por cuestiones internas del espacio- se ha alejado de esa posibilidad. Así son los vaivenes de la política.
Esta falta de “posibles presidenciables” que logren los consensos –y principalmente la aprobación de CFK- mantiene en un estado de “histeria hacia dentro” permanente al kirchnerismo. Están los que creen que pueden ser y los que quieren encontrarlo…pero está claro que hoy no está.
El candidato natural brilla por su ausencia y la cuenta regresiva ya empezó. Quizás, haya que mirar hacia abajo y el cuadro emerja de la juventud. Si es así, habrá que ver si el tiempo alcanza para desarrollar e instalar una nueva figura. Hoy parece casi una “misión imposible”. Si tiene aspiraciones de continuar en el poder, el kirchnerismo tiene uno de los desafíos más importantes por delante.
