Ante la sorpresa de todos los espectadores, colocaron un cartel en agradecimiento al acompañamiento en el fondo del mar. La propuesta batió récords en YouTube.
Entre aplausos, un canto repetido de Argentina y exclamaciones, terminó el streaming viral de las inmersiones del Conicet y el Schmidt Ocean Institute en el Cañón Submarino Mar del Plata.
La primera vez que se explora esta zona en vivo rompió récords: más de un millón de visualizaciones y miles de personas se conectaron diariamente. «Viva la ciencia argentina», corearon algunos de los más de 30 investigadores argentinos este domingo. Cuando lleguen a tierra, el trabajo no se detendrá: por eso, agradecieron a los espectadores, pero les pidieron que no vayan a recibirlos.
En los últimos momentos del vivo, los científicos colocaron un cartel con el lema «Gracias por el apoyo», firmado por el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (Gempa).
Cada uno saludó y agradeció, pero los minutos del resto del viaje están contados y planificados: «tenemos que ir desarmando mientras el buque va navegando a puerto. Toca tierra y nosotros ya tenemos que estar bajando las cosas y ya nos espera el flete y ya se están llevando y nosotros atrás de eso a descargarlas todavía y después, a la tarde, está pensado una visita de las familias», relató Diego Urteaga, investigador embarcado del Museo Argentino de Ciencias Naturales Conicet.
La expedición científica «Talud Continental IV» estuvo 19 días en el mar argentino y sorprendió tanto a expertos –embarcados y en tierra– como al resto del país.
Se conectaron más de 80 mil espectadores en las trasmisiones de YouTube para explorar el mar argentino y en todas las redes sociales circularon capturas de pantalla de un «pulpo Dumbo», una «estrella de mar culona», animales con forma de pepino, calamares rojos voladores y peces telescopio.
En las última semana, la transmisión llegó a ser el segundo contenido más visto en la red social de videos y superó a canales de streaming famosos. Para Chiesa, «la pasión es argentina» y la gente se alegró de «ver hacer ciencia mientras escucha ruido de mate».
