La preeminencia de Aníbal Fernández como cacique “Kilme” del PJ local pareció cuestionada. Por no asistir a las reuniones del Consejo del partido, y para renovar autoridades, se propuso su cese como presidente del mismo. Claro que en suelo bonaerense es un dato relativo, porque Aníbal tal vez no necesite presidir órganos para mantener influencia en el territorio.
Por Ariel Kocik
La preeminencia de Aníbal Fernández como cacique “Kilme” del PJ local pareció cuestionada. Por no asistir a las reuniones del Consejo del partido, y para renovar autoridades, se propuso su cese como presidente del mismo. Claro que en suelo bonaerense es un dato relativo, porque Aníbal tal vez no necesite presidir órganos para mantener influencia en el territorio, donde su tropa acaba de perder el gobierno pero, presuntamente, no de dispersarse.
Igualmente, llama la atención en tiempos donde incluso desde el oficialismo K se habla de fortalecer a los partidos –una interesante novedad– y modernizar el viejo (y gastado en peleas) Partido Justicialista, necesitado de aire nuevo, y tal vez en un momento adecuado con el declive de algunos “caudillos” más que históricos. A eso apuntaría la inclusión de Roberto Lavagna, según él mismo lo estimó.
Si el discurso pingüino incorporó dos palabras nuevas -“calidad institucional”, lo que demuestra que no solo hay lugar para dirigentes opositores sino también para sus consignas- es de esperar que el amplio espacio político que está debajo de su paraguas no descuide el tema PJ.
Y si dirigentes que provienen de los costados del movimiento como Luis D’elía ahora se interesan por la normalización del partido, puntal necesario para el poder K, lo más lógico sería que también lo hiciera alguien como el Ministro de Justicia, que, a diferencia de otros funcionarios, sí tiene tradición partidaria. Tanto el “barba” Gutiérrez como Eduardo Camaño (del Polo Social uno; lavagnista, el otro) figuran como congresales provinciales, muestra de plural interés por el nuevo proyecto del ex presidente.
¿GUTIÉRREZ A LA INTERNA DEL PJ?
Trascendió que el diputado Daniel Gurzi ya no respondería a Aníbal, y que se reunió con el intendente Gutiérrez. El ex jefe comunal Sergio Villordo, hasta ahora referente local de Fernández, no contaría con igual apoyo de sus filas.
En la reunión del lunes 26 en la sede partidaria de la calle Alsina, el secretario del PJ Jorge Aquino sugirió tramitar la acefalía con las autoridades bonaerenses, que implicaría desplazar a Fernández.
Alberto de Fazio es el vicepresidente del Consejo del Partido y concejal de la UNA. Fue crítico del villordismo, pero dice no querer separar a Aníbal. “Comprendemos sus obligaciones nacionales” que lo alejan de las reuniones locales, señala. Y comparte el optimismo por la reorganización del peronismo: “La acefalía (que algunos reclaman) debería haberse pedido un año atrás”, sugiere, y no ahora que “desde arriba” se intenta normalizar el partido. Además afirma que “los afiliados pueden proponer cualquier cosa, pero el que decide es el Congreso Partidario”, a tono con el aire institucional que, se anuncia oficialmente, empezará a soplar.
Desliza, además, que sectores de la anterior gestión buscarían “empiojar” el lugar e impedir, presuntamente, que la gente de Eduardo Camaño llegara a impulsar al intendente Francisco Gutiérrez (quizás atento a ampliar su base) como conductor del justicialismo en Quilmes.
Desde el villordismo desestimaron la posibilidad. El concejal Roberto Gaudio tampoco dice estar de acuerdo con la acefalía, más allá que es una figura que contempla la carta orgánica.
