La mítica calle luce deslucida y con persianas bajas a lo largo de toda su extensión.
La peatonal histórica de la Ciudad está apagada: entre el año pasado y este, cerraron 450 locales en el interior de galerías y 91 negocios a la calle, según los datos más recientes de la Asociación Amigos de la Calle Florida; la mítica panadería y confitería La Piedad, de Florida 31, está cuasi desierta a la hora de la siesta.
Florida está desértica: se puede andar en bicicleta de la Plaza San Martín a la Legislatura a las 9 de la mañana o a las 17 sin mayores obstáculos, como si fuera una pista. “No hay caminantes; No hay consumidores”, sostienen los mozos de los bares.
Hay una esquina maldita en la historia de los noticieros argentinos, y es la de la extienda Modart, en Florida y Avenida de Mayo, que fue saqueada en una cuasi cadena nacional televisada en el año 1988, en el marco de la retirada de un acto de la CGT de Saúl Ubaldini, en imágenes que recorrieron el mundo como señales de estallido en los finales del Alfonsinismo.

Hoy, allí mismo, los vendedores señalan que “la situación es caótica; las ventas han bajado un 50%. La calle Florida era puro turismo; hoy en día no tenemos nada. De 10 a 19 es tratar de sumarle algo a la empresa. ¿Un recuerdo feliz? Cuando hacíamos ‘caja buena’ y nos llevábamos platita a casa, sueldo básico más una comisión grupal que estaba muy cerca del monto del básico. Lo celebrábamos con unas cervecitas”.
Reinventarse
En donde antes había un local antes orientado al turismo se reinventó y ahora ofrece mates y artículos de bazar. “Florida está demacrada, arruinada: no hay plata en la calle”, se lamentan los vendedores. “Trabajamos mal; muchos no se cuidan y salen sin barbijo. En época de turismo, esto era regalería y alfajores de elaboración propia; hoy es cigarrillos, y alguna galletita”.
En la calle Florida, que otrora sirvió para casi llegando a Rivadavia, la señora Adriana Heingl, argentina de origen alemán, se pasea junto a la auxiliar de Gerontología Noemí del Valle: “Sí o sí la tengo que sacar a la señora a pasear a esta hora porque ella necesita caminar”, justifica Noemí la presencia de ambas. La señora aprovecha para expresar un deseo para la calle en la que vivió toda la vida: “¡Por favor, levanten las persianas de los negocios y que haya más luz!”.

En Sabores Express, de Florida 170, cuando ya no queda un alma en un escenario de film pop-apocalíptico de titilantes luces de neón, la señorita Eli advierte que la calle empezará a perder progresivamente a su nutrida colectividad venezolana. “Los armenios tienen las joyerías; los peruanos, las financieras; y venezolanos hay en todos lados”, había descripto Federico, encargado de Birra & Shawarma, en Florida y Diagonal.
Florida es hoy un después de hora que al excepcional visitante de las 23 le ofrece presenciar un rodaje de época para un comercial de la cadena de farmacias Farmacity, que se desarrolla justo frente a la mítica Confitería Richmond (Florida 468), devenida solo por esta vez depósito de escenografía y vestuario. Al día siguiente, su persiana estará baja otra vez. Florida es el paisaje que antes atraía al turista y hoy al vecino flâneur que no puede creer que los murales de Berni, Spilimbergo y Castagnino, desde el interior de la cúpula de las Galerías Pacífico (el edificio más que centenario), se le entreguen solo a él, ante el vacío de paseantes, un sábado.
Proyecto para Microcentro
Debido a la delicada situación que atraviesan los comercios a causa de la pandemia del Covid 19, el legislador del Frente de Todos (FdT) Manuel Socías pidió pensar medidas tendientes a reactivar la economía en el microcentro porteño y aseguró que sería una buena oportunidad para evaluar cómo podría ser el centro en la post pandemia.
En ese sentido el opositor manifestó, a través de su cuenta de twitter, que “la experiencia de caminar por el centro porteño cambió por completo: menos personas circulando, bares y restaurantes cerrados, persianas bajas con locales en venta o alquiler, oficinas vacías, entre otras situaciones notorias a simple vista” y se preguntó “¿qué hacemos con el centro?”.
“Creemos que a través del programa podríamos generar un shock de 3000 viviendas en el Microcentro, lo que generaría también, una apoyatura para ir resolviendo el déficit habitacional”, sostuvo Socías, quien propuso transformar en viviendas las oficinas ociosas.

“Ahora hay un fenómeno que es el teletrabajo. Es probable que el microcentro en la dinámica habitual, no vuelva a recuperarse nunca más. Venimos trabajando con propietarios de oficinas y estamos trabajando en la conformación de un fondo”, sostuvo Socías.
