Los cortesanos rechazan in limine todo recurso presentado por los abogados que representan a la ex Presidenta. En esta oportunidad, además de no dar lugar a un planteo del régimen de visitas, rechazan también la idea de que no tiene lógica que use tobillera si ya de por sí es custodiada por Policía Federal.
Como en todo proceso de esta índole, el hecho de que Cristina Fernández de Kirchner esté transitando su prisión domiciliaria no quita que en el transcurso de la privación de su libertad haya diversos movimientos judiciales que modifiquen -o pretendan modificar- ciertos aspectos de su encarcelamiento.
En ese sentido, los doctores Carlos Alberto Beraldi y Ary Llernovoy, en representación de CFK, han efectuado una serie de planteos a lo largo de estos meses que, en su inmensa mayoría, fueron rechazados en todas las instancias.
La novedad esta semana de diciembre se encuentra en el uso de tobillera. Los letrados habían hecho el lógico planteo de que la ex Presidenta, en esta condición, ya tiene custodia permanente de la Policía Federal, por lo que no es necesario el uso de tobillera ya que, a diferencia de cualquier reo con domiciliaria, no está alejado de un oficial, sino que tiene varios vigilándola con constancia.
El planteo, apalancado en pocos otros casos en los que se domicilia la prisión de ex mandatarios con custodia federal, fue rechazado en todas las instancias. Esta semana la novedad estuvo en el rechazo in limine de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, dejando firme el uso de tobillera para CFK.
Acompañado fue un recurso por el límite de visitas. Tras la famosa foto de Cristina en Twitter (x) de su reunión con economistas del peronismo, que desató la ira y presión de ciertos medios de comunicación, el TOF N2 dispuso un endurecimiento del régimen de visitas.
Tras una serie de apelaciones, finamente la CSJN ratificó las restricciones de visitas.
La defensa había argumentado que estas medidas generaban un perjuicio concreto y actual, constituyendo restricciones arbitrarias a los derechos constitucionales de la ex presidenta, en particular a los principios de intimidad, razonabilidad y proporcionalidad.
Las mismas disponen una limitación de personas que pueden visitar a la ex Presidenta, a disposición del Tribunal, como así también un máximo de dos horas de permanencia en la vivienda.
Estas dos disposiciones forman parte de un hilo tejido por el Poder Judicial, acompañado de determinadas conversaciones en off, con el fin de que la ex Mandataria abandone San José 1111 y se mude a una residencia más alejada del centro porteño.
El objetivo central es intentar reducir su influencia política, pero con la discreción suficiente para no pasar de manera tan obscena los límites de la Ley. Por eso, por ejemplo, aún no se tocó el permiso para que pueda salir al balcón 2 horas diarias. Difícilmente esto pueda suspenderse, ya que ese balcón oficia de patio en la residencia de Cristina y hasta los reos en prisión ordinaria tienen este derecho por una cuestión sanitaria.
