La líder de la CC tuvo que aclarar que no vetó radicales en el Gobierno. Los radicales hacen un balance levemente positivo de cómo quedaron parados tras la crisis de la última semana. Sin embargo, perdieron cargos importantes en la bajada de ministerios.
Para saber cuánto aumentarán los precios tras la última corrida cambiaria hay que esperar el paso de los días. Lo mismo aplica para saber cómo decantará la alianza Cambiemos, que este fin de semana vivió las horas de mayor tensión desde que Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2015.
El PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica tuvieron acciones y reflejos que dejaron heridos entre los socios y ahora la gran pregunta es cómo seguirá la convivencia en los momentos de mayor dificultad para gestionar, en medio de una crisis económica de resultado incierto, una situación social delicada y la necesidad de lograr acuerdos con la oposición para sacar adelante la gestión.
«Cambiemos es hoy más una coalición parlamentaria que ejecutiva». La sentencia la hizo Ernesto Sanz en abril y está más vigente que nunca. Al radical le ofrecieron el Ministerio de Defensa, en manos de Oscar Aguad, del mismo partido. Exigió el ministerio del Interior y buscó convencer a Alfonso Prat Gay para que sea titular de Cancillería y a Martín Lousteau para que asuma en Educación.
Este último dijo que no desde muy temprano el domingo, y pidió que no negocien en su nombre. «La jugada le salió mal. Fue por todo y se quedó sin nada», se sinceró un dirigente del espacio. ¿Y ahora? La bronca dentro del partido es fuerte. Sienten que perdieron en el revoleo de cargos. Desplazados desde siempre en la toma de decisiones del Gobierno, fueron clave para el trabajo parlamentario. Pero no mucho más. ¿Sacan los pies del plato? «Pueden putear, pero saben que no tienen muchas más oportunidades tras lo que se vivió con De La Rúa», comentó un diputado del PRO.
A todo esto, el lunes, Elisa Carrió dijo que Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde «cometieron el golpe de 2001». Hay muchas ganas de salir a responderle, pero eligieron el silencio para intentar cicatrizar las heridas.
«Fijate como van a pedir cargos, somos diferentes». Este fue el mensaje de Whatsapp que llegó por parte de un dirigente del equipo de Carrió el domingo por la tarde/noche cuando los móviles de televisión filmaban a los popes radicales entrar una vez más a la Quinta de Olivos. La CC-ARI no confía en la UCR y creen que buscaron aprovechar la crisis económica para adjudicarse ministerios. «Si vas a tener oportunistas y traidores en Cambiemos me vas a perder a mí», le dijo la chaqueña al Presidente el fin de semana. La diputada hizo todo lo que estuvo a su alcance para mantener a Quintana y Lopetegui, pero no alcanzó. «Al menos Sanz se mantiene al margen», apuntaron a este medio. La relación entre ellos está rota hace tiempo.
Elisa Carrió negó haber impedido que dirigentes radicales se sumaran al Gabinete en las negociaciones del fin de semana en la quinta de Olivos, donde Mauricio Macri decidió achicar la cantidad de ministerios y prescindir de Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
«La Coalición Cívica y Elisa Carrió no vetaron nombres de posibles incorporaciones al Gobierno. Nuestro compromiso y apoyo es para Mauricio Macri y la república», tuiteó Marciel Echecoin Moro, presidenta de la Coalición Cívica.
La chaqueña pasó el fin de semana en su quinta de Exaltación de la Cruz, despotricando contra los posibles cambios de Gabinete por las redes sociales.
Defendió a los ya ex coordinadores de Gabinete y le pidió a Macri no rodearse de «oportunistas ni traidores», en lo que pareció ser una alusión a Ernesto Sanz. También pudo interpretarse como un tiro de elevación al mendocino y a Martín Lousteau cuando preguntó «¿Quién le va a dar garantía al gobierno? ¿Un ladrón? ¿Una estrellita que sale por televisión?».
Con el tuit de Etchecoin en la Coalición Cívica buscaron calmar los ánimos con la UCR, donde abundaba bronca por los ataques de la chaqueña.
También hubo furia interna, porque el presidente del partido, Alfredo Cornejo, se fue a Mendoza el domingo a la noche y no dio la cara para defender al Gobierno y a sus correligionarios.
Los pocos funcionarios del Gobierno que hablan con Carrió aseguran que su descarga tuitera del fin de semana no tuvo destinatarios directos, sino más bien una convicción de que no era conveniente mover ministros.
El único entusiasmado con sumarse al Gobierno era Alfonso Prat Gay, tentado para canciller. Prefirió esperar y no ser la única incorporación. Tal vez vuelvan a llamarlo.
