IRSA compró por 33 millones de dólares el predio de Nobleza Piccardo, y estiman que invertirá 100 millones más en ese megaproyecto. “Villa Lynch hoy tiene un desarrollado desordenado, y estas nuevas obras van a cambiar el paisaje del barrio por completo”, aseguró el abogado Daniel Tricárico, de la Agrupación Vecinal Villa Lynch. “El barrio puede acompañar el desarrollo del proyecto o hundirse definitivamente”, opinó, y pidió “no desaprovechar la oportunidad inmobiliaria”.
A mitad del 2011 se conoció que IRSA compró el predio de 16 hectáreas que históricamente ocupó la tabacalera Nobleza Piccardo en San Martín, ubicado a una cuadra de la General Paz y de la estación de ferrocarril de Miguelete. La empresa de los Elsztain, que desembolsó 33 millones de dólares para esa transacción, cerró la operación a través de la firma Quality Investment, donde tiene el 50%. La otra mitad es de la sociedad Efesul, de la familia Lapidus.
El abogado Daniel Tricárico, de la Agrupación Vecinal Villa Lynch, afirmó que a partir de este negocio y la construcción de un shopping, un hotel cinco estrellas y viviendas en el predio, el barrio sufrirá grandes transformaciones. “Puede ser una oportunidad positiva o negativa para Villa Lynch, depende de si el Estado decide intervenir o no en esta nueva etapa del barrio”, expresó Tricárico.
¿Cuál es la propuesta más relevante de la agrupación a partir de este megaproyecto que llega a Villa Lynch??
Cuando IRSA compró Nobleza Piccardo, invirtió 33 millones de dólares en 16 hectáreas. Eso va a cambiar el paisaje de Villa Lynch por completo. Estamos pegados a la Avenida General Paz. Si se invierten por los terrenos 33 millones de dólares, se va a construir por 100 millones. Aparentemente sería la construcción de un hotel cinco estrellas, un shopping y viviendas de primera línea. Eso puede hacer que la zona se convierta en una zona que acompañe al proyecto o que se hunda definitivamente, desaprovechando la oportunidad inmobiliaria. La idea de la agrupación es controlar qué se va a dejar hacer para que la comunidad de Villa Lynch se pueda mover acompasadamente con el proyecto de IRSA. Yo sé que no podemos evitar que IRSA construya 20 pisos, pero sí podemos evitar que no saque el agua, que no sature las cloacas o que nos saque un espacio verde. Además pueden ceder mucho, como parte de la calle Rodríguez Peña que hace falta para cruzar desde la calle Líbano hasta la estación de Migueletes.
Eso siempre aprovechando el sitio estratégico en el que se encuentra, con la cercanía a Capital Federal.
Villa Lynch tiene hoy un desarrollo desordenado, beneficiado por el desarrollo industrial que tuvo el país, pero desornado. En los últimos 10 años, no vino nadie de la Municipalidad a decir qué hay que hacer. Como mucho, pavimentaron ocho cuadras de la Avenida Guido Spano, que la inauguró el intendente Ivoskus con bombos y platillos, y después nunca más nada. Hay galpones nuevos, habilitaciones industriales que habría que blanquear o hacer una especia de moratoria para ver qué se hace ahí adentro. Y también ceder en el código de edificación, la zonificación que está prevista únicamente para industria o para residencial de baja densidad poblacional. Eso va a permitir que se construya. El que tiene un galpón abandonado, con un valor mínimo, puede aumentar su valor construyendo. A la Municipalidad y al gobierno provincial no le cuesta nada porque los servicios ya están hechos. Eso ayudará al desarrollo de la zona y a condicionar la obra de IRSA. Tiene que haber alguien de la Municipalidad y del Gobierno que determine qué se puede hacer ahí para que no afecte al resto de Villa Lynch. Y para que consiga un aprovechamiento.
¿Crees que las obras de IRSA pueden ser una bisagra para el barrio?
Sí, la obra es una bisagra que puede ser positiva o negativa. Si es positiva, lo será para todo San Martín. Y si es negativa, a San Martín vas a empezar a entrar por “Villa Villa Lynch”. No hay arquitecto o urbanista que pueda predecir el impacto urbano en una zona abandonada. Donde está el Shopping de Morón hay tierra de nadie y sigue desordenado el tránsito y hay arrebatos en la calle. Allí la inversión se hizo pero el gobierno municipal no lo acomodó a las nuevas circunstancias. A las nuevas circunstancias, hay que darle un acomodamiento político.
Este acomodamiento que mencionás, ¿se tiene que dar en todo Villa Lynch o en alguna zona específica?
No, yo creo que desde Rodríguez Peña y General Paz es la zona que hay que controlar más. General Paz es una vía de ingreso y de escape. Rodríguez Peña tiene que ser una avenida que una las dos estaciones de Tren, la que va a Retiro y la que va a Chacarita, que tienen servicios buenos. Hoy el metro cuadrado de Villa Lynch cuesta un 30 por ciento de lo que cuesta en Devoto.
Y están a pocos metros de distancia…
Exactamente.
¿Te sorprende que nunca se haya instalado una delegación municipal en Villa Lynch?
Sí, me llama la atención. Sé que hubo vecinos que intentaron hacerlo. Villa Lynch no tiene concejales, no tiene representantes en la Municipalidad, no hay funcionarios de primer nivel que sean de la zona. Una de las consecuencias de la ausencia de una delegación municipal es que los vecinos de Villa Lynch se atiendan en Devoto. La gente de acá no va al Thompson, va al Zubizarreta. Los chicos de acá no van al colegio estatal de San Martín, sino que cruzan la General Paz y van a los de Devoto. Eso genera un poco de desprecio por lo propio.
DENUNCIA CONTRA ANA ASTOBIZA
En su momento fuiste el representante legal de Xavier Areses y Antonio Mazza por las denuncias contra la ex concejal Ana Astobiza.
Las denuncias son distintas. Al arquitecto Mazza lo patrociné en las denuncias por los colegios y el Consejo Escolar, donde pagaban antes de que las obras fueran finalizadas. Eso está comprobado.
La inspectora Viviana Laxague firmó que se había refaccionado la Escuela para discapacitados Nº 502 de Villa Ballester…
Sí, el presidente del Consejo (Federico Uhrig) dio su acuerdo, se habilitó el pago y cuando se inspeccionaba el colegio la obra estaba por la mitad. Fue una defraudación que el arquitecto Mazza denunció y que se jugó muchas cosas. La otra denuncia es la de Astobiza, y ahora me voy a presentar como particular damnificado. Xavier Areses me aportó los elementos para la investigación. Antes de la Rendición de Cuenta del 2011 se suscita el escándalo porque yo intimo a Juan Callegher (el entonces presidente del Concejo Deliberante), como vecino del distrito, a que tome cartas en el asunto del caso Astobiza. Esa señora está condenada por un tribunal de instancia única y confirmada la condena por Casación de la Provincia, que la inhabilita de ser funcionario público. La Municipalidad no había sido formalmente notificada, pero la señora no había tenido la sutileza de decir “yo no puedo asumir porque estoy condenada”. Entendimos que había una complicidad en el bloque político al que pertenecía Astobiza, entonces le notificamos a Callegher. La ley le impone al presidente del Concejo que la suspenda por el sólo hecho del procesamiento. Esta mujer estaba condenada y procesada, y la condenada confirmada por Casación. La intimidación se mando a distintas comisiones, y cuando vimos que eso quedaba en la nada.
"No soy el Mooner Sans de San Martín que va a inventar causas o perseguir a todos los funcionarios. Me siento un particular damnificado porque creo que hay elementos para que esta señora que está vivita y coleando, y a la que le hicieron un homenaje, devuelva la plata. Ella cobró algo que no le correspondía.
"Esperemos que me tengan por particular damnificado, sino vamos a tener que recurrir al nuevo presidente del Concejo Deliberante. Él es el damnificado. Esto no es una cuestión estatal. El Concejo se puede presentar como querellante, porque con el cambio de autoridades, el cuerpo deliberativo puede rever en la Justicia lo hecho por la gestión anterior. No es una cuestión vengativa. Los expedientes están en presidencia, con la firma de Callegher. Los documentos necesarios para la Justicia están ahí. Es necesario que ellos se presenten y aporten los elementos. Eso hablaría muy bien de las nuevas autoridades".

