La central obrera encabezó una movilización a Plaza de Mayo contra el proyecto libertario. Cuestionó el operativo de seguridad, apuntó al Senado y lanzó un mensaje directo a la Casa Rosada. La amenaza de un paro general quedó explícita si el oficialismo insistió con la iniciativa.
La Confederación General del Trabajo realizó una movilización en el centro porteño para rechazar la reforma laboral que impulsó el Gobierno. La conducción sindical buscó marcar límites políticos y dejó una advertencia pública al Ejecutivo y a los senadores que discutieron el proyecto. El eje del mensaje fue el inicio de un plan de lucha con final abierto.
Desde el escenario montado en Plaza de Mayo, el camionero Octavio Argüello habló en nombre del triunvirato cegetista y fijó la posición más dura. “Iniciamos este plan de lucha y vamos a terminar en un paro nacional”, afirmó ante las columnas gremiales. Más tarde reforzó el tono con una advertencia directa al Congreso: “Ojo con lo que hacen, después la Patria se los va a demandar”.
Junto a Argüello tomaron la palabra Cristian Jerónimo y Jorge Sola. Los discursos fueron breves, pero concentraron definiciones políticas. Jerónimo cuestionó el despliegue de seguridad en los accesos y defendió la movilización sindical. “No nos para ni el calor ni la Gendarmería ni la Prefectura. Tenemos conciencia y vamos a defender nuestro intereses”, sostuvo. También apuntó al modelo económico del Gobierno y advirtió: “No podemos permitir que siga existiendo la transferencia de recursos de los sectores postergados a los más concentrados”.
🔴 #AHORA | «Hoy venimos a la Plaza de Mayo a decirle rotundamente no a la reforma laboral entreguista. Nos oponemos a que vengan a quitarnos nuestros derechos»
📢 Octavio Arguello, co secretario general de la CGT https://t.co/yvrcTO34iK pic.twitter.com/I87y8a4gAy
— Mundo Gremial (@MundoGremial) December 18, 2025
Sola reforzó la estrategia de confrontación y llamó a construir una respuesta política más amplia. “Este es el primier paso de un plan de lucha. Sigan sin escucharnos y se encontrarán con una profundizacion del plan de lucha. Terminaremos con un paro nacional”, dijo desde el escenario. En otro tramo de su intervención planteó un horizonte discursivo para el sindicalismo: “Tenemos que volver a emocionar con la bandera de la justicia social”.
La marcha reunió a una amplia diversidad de gremios. Participaron Camioneros, Sanidad, la UOCRA, Comercio, UPCN y sindicatos industriales y energéticos. También se sumaron las dos CTA, movimientos sociales y organismos de derechos humanos. Los estatales de ATE acompañaron la protesta con un paro de 24 horas que, según el sindicato, alcanzó un acatamiento del 93 por ciento. Dirigentes políticos del peronismo y el gobernador Axel Kicillof se hicieron presentes en las inmediaciones.
La Plaza de Mayo mostró una concurrencia numerosa, aunque sin cubrir por completo el espacio. La Casa Rosada permaneció vallada y custodiada por fuerzas federales. Durante la jornada hubo denuncias por controles y bloqueos a micros en los accesos a la Ciudad, en especial sobre el Acceso Oeste. La CGT incluyó esa crítica en los mensajes difundidos por los altoparlantes del acto.
Mientras la central obrera ocupó la calle, el presidente Javier Milei encabezó una reunión en Balcarce 50 con su mesa política. Allí definió la estrategia parlamentaria para avanzar con la reforma laboral en el Senado y con el Presupuesto 2026. El oficialismo buscó acelerar el dictamen y llevar el proyecto al recinto en los próximos días.
La CGT sostuvo que la iniciativa libertaria modificó de manera profunda la Ley de Contrato de Trabajo y afectó derechos básicos. Señaló la regulación del derecho de huelga, la prioridad de los convenios por empresa, el recorte de la ultraactividad y los cambios en las indemnizaciones. También cuestionó el banco de horas y el impacto sobre los aportes sindicales. Para la conducción gremial, la reforma puso en riesgo la negociación colectiva y la propia estructura sindical.
El documento final del acto reforzó ese diagnóstico y dejó una consigna clara. “Bajo el discurso de la modernización y la competitividad, se pretende avanzar sobre derechos individuales y colectivos, debilitar la negociación colectiva y a los sindicatos e imponer la precarización, la informalidad y la desigualdad”, expresó el texto. En el mismo sentido, reclamó “igualdad en el tratamiento para todos los sectores, en especial para los más afectados por el actual modelo económico de exclusión”.
La movilización cerró sin incidentes graves y las columnas desconcentraron por la tarde. La amenaza de un paro general quedó sobre la mesa. La definición final dependió del recorrido legislativo del proyecto y de la respuesta del Gobierno al mensaje que la CGT dejó en la calle.
