La Vicepresidenta cuestionó la represión contra los jubilados y exigió la intervención de la Justicia, generando fuertes respuestas por parte de sus compañeros libertarios. La interna en el oficialismo se agrava tras los incidentes en el Congreso.
La Vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel, expresó una postura distinta a la del Gobierno nacional en relación con los incidentes registrados durante la protesta de jubilados frente al Congreso. Sus declaraciones provocaron respuestas inmediatas por parte de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos y la Diputada Nacional, Lilia Lemoine. Las manifestaciones de los funcionarios evidencian una creciente tensión interna tras los hechos de violencia, que resultaron en heridos tanto entre los manifestantes como en las fuerzas de seguridad.
Victoria Villarruel se pronunció el jueves 13 de marzo con un tono conciliador respecto a lo sucedido: «Siempre considero que ante cualquier hecho tan tan difícil como el que ocurrió ayer a las puertas del Congreso de la Nación y en las zonas aledañas, tiene que expedirse la justicia».
Asimismo, la Vicepresidenta expresó su empatía con todas las partes afectadas, destacando: «Por supuesto, me solidarizo con todos los heridos. Sean de aquellos que fueron a manifestar, como principalmente, también de quienes son las fuerzas federales que también ponen el cuerpo en situaciones que son de mucha vía violencia». Para finalizar, hizo un llamado a la resolución pacífica del conflicto: «A todos los heridos, mi apoyo y, por supuesto, espero que esto pueda ser resuelto como suceden las cosas en democracia».
Manifestarse forma parte del ejercicio de la democracia, pero el uso de la violencia en las manifestaciones siempre debe ser reprimido por las fuerzas del orden.
Como vicepresidente ruego por la pronta recuperación de los heridos y llamo a la paz social.— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) March 13, 2025
Cuando le preguntaron si los incidentes podían interpretarse como un intento de desestabilización al Gobierno, Villarruel fue categórica en su respuesta: «No, creo no, simplemente creo que es el ejercicio de la democracia, pero la violencia no es una herramienta para manifestarse ni para defender ninguna causa». Su postura, que evitó condenar de manera directa a los manifestantes, contrastó con la línea dura que sostiene el Ejecutivo.
Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, no tardó en reaccionar y cuestionó el tono moderado de Villarruel. «Que el país necesita dirigentes comprometidos con la lucha contra la violencia, contra este sistema que quieren imponer y que esperamos de la vicepresidenta una declaración contundente, no una declaración donde pone en igualdad a las fuerzas de seguridad y a los violentos», afirmó la ministra, dejando en claro su desacuerdo. Además, subrayó que esperaba un respaldo más firme: «Esperamos que sus declaraciones ayuden al Gobierno por el que fue electa y no que sean, digamos, de compromiso».
Bullrich también ironizó sobre el llamado a la paz social de la Vicepresidenta: «Bueno, que vaya al medio de la plaza a ver qué le pasa. Que llame a la paz social. Mire, la vecina que salió, que le tiraron piedras. Que vaya a la mitad de la plaza. A ver qué le pasa a la Vicepresidenta de la Nación. Si le van a decir estamos muy bien, usted es Gandhi o le van a decir otra cosa». Para la titular de Seguridad, las declaraciones de Villarruel no reflejan la magnitud de los hechos ocurridos: «Hay veces que las frases de compromiso son más fáciles que las frases que ponen, en claro, de qué lado estamos».
La ministra también rechazó la idea de esperar la intervención de la Justicia, como había planteado Villarruel. «Es importante tener declaraciones claras y contundentes. El país necesita declaraciones que sean taxativas y concretas, no de ocasión», sostuvo. Y fue aún más dura al referirse a la actuación judicial: «¿Qué vamos a esperar? Si la justicia ya había largado a todos los que quemaron a patrulleros, destruyeron todo. ¿Qué vamos a esperar de esa señora jueza de la ciudad de Buenos Aires? Salida de un acuerdo político, uno para vos, uno para mí, que termina, digamos, con la doctrina zaffaroniana, liberando a todos diciendo que estaban defendiendo derechos cuando quemaron todo. ¿Esa es la justicia a la que vamos a esperar? No, nosotros no».
El Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, también marcó diferencias con la Vicepresidenta respecto a los incidentes. Si bien reconoció que Victoria Villarruel «en definitiva, expresó su solidaridad con las personas que habían sido afectadas por la violencia del lado de la fuerza de seguridad» y que «después dijo de los dos lados, por supuesto», cuestionó su enfoque sobre lo sucedido.
Durante una entrevista televisiva, Francos criticó la interpretación de la abogada sobre los hechos: «Hizo una mención a la democracia que me parece que es un error conceptual. Porque en realidad no es el ejercicio de la democracia. La democracia se ejerce cuando se vota, por el voto popular, después lo demás es el uso de las libertades y los derechos que garantiza la Constitución nacional».
El funcionario respaldó la actuación de las fuerzas de seguridad y explicó: «Para eso el poder público tiene las distintas fuerzas que hacen cumplir los derechos y garantías de la Constitución Nacional. En este caso fue la Policía Federal la que utilizó la ministra de Seguridad para hacer cumplir la ley». Finalmente, insistió en diferenciar los conceptos: «De manera que yo creo que hay que separar las dos cosas. Una cosa es la democracia y otra cosa es cuando se abusa de derechos particulares, como fue este caso».
La diputada Lilia Lemoine también se sumó a las críticas contra la Vicepresidenta y lanzó un comentario contundente: «Villarruel se cambiemizó. Hasta Macri salió a putear. Macri quedó a la derecha de Villarruel porque no es bobo. Hay que defender a Patricia Bullrich», afirmó, dejando en claro su respaldo a la ministra de Seguridad y su descontento con la postura de la Vicepresidenta.
