La líder de la CC anunció que será candidata a la presidencia; límites al poder y jugadas internas en JxC.
Nunca pensó en serio que aquel portazo de 2019 sería su retiro definitivo. Quienes la conocen cuentan que su renuncia en Diputados y su posterior reclusión en Exaltación de la Cruz fue tan solo un corrimiento temporal frente a la derrota de Mauricio Macri. Al de Cambiemos lo consideraba su gobierno. Pero tardó poco en regresar al centro de la escena.
Intercaló largas temporadas de silencio con intervenciones fulminantes en el debate público.
En 2022 reactivó su cruzada ética y purificadora cuando advirtió sobre el avance del “panperonismo” en las filas opositoras, para impedir que sus socios sean seducidos por Sergio Massa, el “diablito” para ella. En un nuevo capítulo de su telenovela política, Elisa Carrió confirmó que se alista para intentar un nuevo resurgimiento en su carrera: competir en las PASO como candidata a presidenta.
Su anuncio tomó por sorpresa a la mayoría de sus leales y colaboradores más estrechos en la Coalición Cívica. Solo unos pocos dirigentes de su extrema confianza sabían que confirmaría su postulación. “Yo soy candidata para garantizar la unidad. No pretendo ganar, sino que no haya un debate a muerte”, avisó Carrió.
La jugada armó revuelo en JxC. Larreta, su partenaire predilecto en PRO, estaba al tanto de que se lanzaría, pero no que lo haría ayer. Antes de que arrancara el karaoke durante el festejo íntimo de su cumpleaños en Capilla del Señor les había dejado en claro a Gerardo Morales y a él que aún no tenía un favorito en la interna opositora. A Macri ya lo descartó, pese que deduce que tiene sed de revancha como un deportista que no digirió una derrota.
Patricia Bullrich, en cambio, se sorprendió, pero relativizó el impacto de la maniobra.
La líder de la CC anunció su candidatura presidencial horas antes de que sus alfiles en la Comisión de Juicio Político, Juan Manuel López y Paula Oliveto, se desmarquen de sus socios de PRO y la UCR y presenten un dictamen propio para remover al juez Ricardo Lorenzetti de la Corte Suprema, un proceso que monitoreó minuto a minuto. No parece casual. Es que al sumarse a la carrera electoral Carrió pretende amplificar el alcance de sus demandas, reforzar sus ideas y marcar sus límites.
Quiere resaltar su impronta e impedir que el aporte de su fuerza a JxC se diluya en una disputa sin cuartel por el poder nacional. En cambio, sus detractores en el macrismo y la UCR e incluso sus aliados en el larretismo sospechan que se calza el traje de candidata para recuperar protagonismo y tener mayor poder de fuego en la negociación por las listas electorales. La CC renueva en estos comicios siete de sus once bancas en Diputados. Es casi toda su representación en la Cámara baja.
