El reciente precandidato a Presidente busca fortalecer su campaña desde lo económico y suma respaldo en la negociación con el Fondo. Reunión de gabinete económico por la mañana y firma de convenios con socios del Club de París.
El sábado por la tarde, luego de firmar la declaración jurada ante la justicia electoral como candidato a presidente, Massa volvió al Ministerio de Economía y se reunió con su “mesa chica”. Hubo contactos con EEUU y España y para primera hora de hoy se anunció una reunión del gabinete económico donde se hablará de las “medidas de los próximos días”, según se comunicó. Al mediodía tendrá lugar un encuentro con representantes de países europeos para la firma de convenios en el marco del acuerdo con el Club de París.
Ocurre que los resultados positivos de la gestión serán necesarios para poder ocupar el sillón de Rivadavia. La inflación será uno de los campos de batalla principales de la campaña. El ministro no la tendrá fácil en los próximos meses porque desde que asumió al frente del Ministerio de Economía el alza de los precios continuó acelerándose y la oposición buscará centrar uno de sus ejes de campaña en ese tema que afecta a la inmensa mayoría de la población. Sin embargo, desde el oficialismo insisten con que la llegada de Massa a Economía sirvió para evitar una espiralización descontrolada de la crisis que había dejado Martín Guzmán y empezar lentamente a poner orden.
Por lo pronto, el IPC (Índice de precios al consumidor) le dio una pequeña tregua en mayo y volvería a hacerlo en junio. Mantener estable en los próximos meses todo lo posible (tarifas, regulados, precios sujetos a «acuerdos», dólar) será una de las claves de lo que viene.
Un respetado economista y consultor que transita tanto las calles de Buenos Aires como las de Nueva York, sostuvo en estas horas que la designación de Massa “lo fortalece para la negociación con el FMI”. El secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, coincidió: «Esto es bueno para Argentina, va a negociar una persona que está ratificada por su espacio político», dijo.
Uno de los grandes interrogantes que surgieron luego de que se comunicara la fórmula unificada del oficialismo, fue cuál sería el destino del ministro en la campaña. Aunque parcialmente, se respondió desde Economía: “Sergio va a seguir en su cargo al menos hasta las PASO”. O sea, hasta el 13 de agosto.
En lo político-narrativo, uno de los principales desafíos del ministro-candidato pasa por «enamorar» a la gente que sigue fielmente a una Cristina Fernández de Kirchner que aún no hay emitido opinión sobre las candidaturas, y que han quedado a la deriva por las decisiones de las últimas semanas.
Massa es un hombre proempresa, convencido de que sin negocios no hay crecimiento ni salario. Sin embargo, aclara no ser el «neoliberal» que señalan sus enemigos íntimos cada vez que la propia gestión lo ha mostrado en extremo pragmático por tomar medidas a favor del FMI y no tan beneficiosas para la clase trabajadora, e imponer controles, cepos, acuerdos de precios y regulaciones sobre lo regulable.
Sus logros, dice, son mantener el empleo y el crecimiento. Se viene posponiendo con bastante eficacia los pronósticos de recesión de los analistas privados, que oscilan entre el 2 y más del 4% en el año. Parece difícil que el escenario más severamente negativo se concrete cuando, según datos del INDEC, la economía creció 1,3% en el primer trimestre y el consumo popular resiste mejor que lo esperado.
En cuanto a la actividad del país depende de que la importación de insumos clave para la producción industrial siga trabada por falta de dólares o que comience a normalizarse lentamente, con miras a un fin de año en el que la cosecha cerealera mejore el saldo exportador tras la sequía.
El drama cambiario es otra limitación severa: si algo caracteriza las transiciones electorales en la Argentina es la intensa dolarización de carteras y, de hecho, el campo de batalla de la economía que viene se ubica principalmente en el mercado del dólar. Contener corridas será su mayor desafío.
Mientras tanto, Massa encuentra en Agustín Rossi a un buen articulador de la narrativa necesaria. En síntesis, como dice el precandidato a vice, la etapa de los estragos condicionantes para la economía ya quedó atrás, en diciembre empieza a revertirse la falta de divisas y el gasoducto reemplazará importaciones y abrirá la puerta a exportaciones promisorias. Así, el año que viene será de crecimiento y recuperación de los ingresos populares.
Está confirmado que el martes Massa será el orador central de la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción. Si no hace declaraciones antes, algo que no está previsto, sería la primera vez que hable como candidato presidencial. No sólo los empresarios de la construcción estarán atentos a lo que diga.
