Trabaja en cambios en el Código Electoral que incluye Ley de Partidos y actualización de padrones. Su objetivo: disputarle a Eduardo Duhalde y al peronismo no kirchnerista el control del PJ.
Antes de abandonar el gobierno, el presidente Néstor Kirchner ya comenzó a preparar el terreno por el que se moverá una vez transferido el mandato a su esposa, Cristina Kirchner. Por eso, con el control del Partido Justicialista como primer blanco, apura cambios en el Código Electoral y en la Ley de Partidos Políticos.
La crisis económica y política que atravesó el país a fines de 2001 dejó devastados y seriamente fragmentados a las dos grandes potencias partidarias de la Argentina: El PJ y la UCR. Por eso ahora, con la cosa un poco mejor encaminada, el control de ambas fuerzas se transformó en una lucha sin cuartel entre muchos que, en otros momentos, solían compartir las mismas mesas.
Así, mientras el radicalismo vive por estos días una disputa entre el sector aliado al gobierno y quienes corrieron en las últimas elecciones detrás de la candidatura de Roberto Lavagna, en el PJ la situación no es muy dispar. Así como Kirchner ya opera desde hace tiempo para tomar el control del partido, el ex presidente Eduardo Duhalde avisó que trabajará en la reorganización. En la misma línea se encuentra el gobernador de San Luís, Alberto Rodríguez Saá.
Pero como quien tiene el poder arranca con ventaja, el primer mandatario no parece dispuesto a desperdiciarla y ya mueve sus fichas.
Así, impulsaría desde las sombras presidenciales de Cristina cambios en el Código Electoral y en la ley de Partidos Políticos a partir del próximo año.
El debate caería en el Congreso con la inclusión de propuestas de organizaciones no gubernamentales. El plan también incluiría una actualización de todos los padrones partidarios, entre ellos, los del PJ y la UCR.
Para llevar adelante este arduo trabajo, Kirchner habría dejado al futuro ministro del Interior de Cristina Kirchner, Florencio Randazzo y el diputado nacional y apoderado del PJ, Jorge Landau, como los principales encargados de analizar en profundidad las reformas, que incluirían entre otros puntos "la obligatoriedad" para todos los partidos de elegir a sus candidatos a través de "elecciones internas", según fuentes del kirchnerismo.
El operativo de Kirchner se viene dando bajo un extremo cuidado para aunar fuerzas peronistas. Al igual que de la elección del histórico operador peronista Juan Carlos “Chueco” Mazzón como su futura mano derecha. Así, Randazzo y Landau se encargarían del trabajo oficial y Mazzón en el rol que más conoce: mover tropas y convocar dirigentes.
Tan avanzado vendría la cuestión que ya correrían por el primer piso de la Casa Rosada los primeros borradores del proyecto.
FUENTE: LA POLITICA ONLINE
