En una cumbre con Máximo Kirchner y Sergio Massa, el gobernador propuso un esquema de candidaturas basado en competitividad territorial, en medio de tensiones con La Cámpora y con el objetivo de evitar fracturas en la antesala del 9 de julio.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, llevó una propuesta concreta a la mesa de negociaciones con Máximo Kirchner y Sergio Massa en medio de las discusiones que atraviesan al peronismo bonaerense para definir las candidaturas. En un encuentro celebrado el domingo por la noche en La Plata, el gobernador presentó una serie de pautas que buscan orientar el armado de las listas con criterios de competitividad territorial y electoral.
La iniciativa surgida del espacio Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que nuclea a más de 40 intendentes, pretende dejar atrás el tradicional reparto proporcional de cargos entre las distintas tribus del peronismo. En cambio, Kicillof promueve que en cada una de las ocho secciones electorales se elijan como cabezas de lista a los postulantes con mejor imagen, mayor inserción territorial y capacidad de diálogo con todos los sectores del PJ.
Desde su entorno aclaran que no se trata de replicar el método «duranbarbista» del PRO, basado exclusivamente en encuestas, sino de evitar que candidatos con alta imagen negativa comprometan las chances generales del espacio. «No es contra Máximo ni contra nadie en particular«, aseguran cerca del gobernador, aunque admiten que el líder de La Cámpora no se ajusta completamente a los criterios propuestos para encabezar la lista en la Tercera Sección Electoral.
El manual de elección de candidatos incluye una cláusula clave: que ninguna de las partes en la negociación tenga derecho a vetar nombres de otras líneas internas. En el entorno del mandatario existiría cierto temor de que el cristinismo intente marginar a figuras que respaldaron a Kicillof desde el inicio, en particular durante el armado de las boletas. Por eso, el esquema propuesto también apunta a garantizar equilibrios en la integración final de las listas.

La tensión más visible se concentra en la Tercera Sección Electoral, bastión peronista del conurbano, donde el nombre de Máximo aparece insistentemente como posible cabeza de lista, pese a que él mismo sostuvo que «hay otros dirigentes que pueden llevar mejor esa tarea». Sin embargo, su figura sigue estando en el centro de la disputa interna que involucra a actores de peso como Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), y Fernando Espinoza (La Matanza), este último en alianza con la vicegobernadora, Verónica Magario.
La propuesta de Kicillof apunta a mantener el equilibrio interno y evitar nuevas fracturas, justo cuando el PJ bonaerense busca sellar un frente de unidad de cara al 9 de julio. No obstante, las exigencias del kicillofismo podrían generar roces con La Cámpora, que históricamente promovió la lógica de reparto proporcional. El ruido por los nombres y el método amenaza con dinamitar la tregua en un peronismo que aún intenta reordenarse en medio de la incertidumbre nacional.
Pese a las tensiones, el encuentro dejó entrever cierta voluntad de mantener la negociación abierta. Desde el MDF aseguran que los lineamientos presentados buscan evitar «conflictos por candidatos sin arraigo político que pretenden imponer encuestas por encima de la representación real». La discusión sigue, y la definición de las listas se perfila como una prueba de fuego para la unidad del peronismo bonaerense.
