La visita está prevista para el jueves. Mientras tanto, el jefe de Gabinete mantendrá el perfil bajo que adoptó en medio del escándalo y se enfocará en preparar su presentación ante la Cámara de Diputados
En medio de la creciente presión judicial sobre Manuel Adorni, el oficialismo prepara una nueva señal de respaldo político: este jueves, Karina Milei lo acompañará en una recorrida por Vaca Muerta, en Neuquén, el principal enclave petrolero del país. Aunque se trata de una actividad oficial, la presencia de la secretaria general de la Presidencia busca reforzar el apoyo al jefe de Gabinete en un momento delicado.
Por ahora, se trata de la única aparición pública confirmada del ministro coordinador, que en las últimas semanas optó por bajar su exposición mediática como estrategia para esquivar cuestionamientos de la oposición y evitar el contacto con la prensa acreditada en Casa Rosada. En ese marco, no tiene previsto brindar conferencias ni encabezar reuniones de gabinete o de mesa política en los próximos días.
La última vez que Manuel Adorni participó de un acto oficial fue el 2 de abril, durante la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. En aquella oportunidad, compartió escenario con el presidente Javier Milei y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quienes incluso lo abrazaron en público como gesto de respaldo en medio del escándalo.
La escena volverá a repetirse ahora con Karina Milei, la figura más influyente del Gobierno y principal sostén político del exvocero. Según trascendió, tanto ella como su hermano siguen respaldando la continuidad de Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete, a pesar del malestar creciente dentro del oficialismo por el avance de la causa judicial que lo involucra. En privado, incluso, algunos sectores deslizan que lo más conveniente sería que el funcionario dé un «paso al costado» hasta que se esclarezca su situación patrimonial.
En ese contexto, el asesor presidencial Santiago Caputo también se sumó al respaldo político. Lo hizo durante una reunión en el despacho del jefe de Gabinete en Casa Rosada, horas después de un episodio que complicó la estrategia comunicacional del Gobierno: las declaraciones de la escribana Adriana Nechevenko, que convirtieron su primera aparición mediática en una situación incómoda para el oficialismo.
La cúpula libertaria prevé, además, un nuevo gesto de apoyo el próximo 29 de abril, cuando Adorni se presente en la Cámara de Diputados para brindar su primer informe de gestión. Allí, se espera que tanto el Presidente como la secretaria general ocupen lugares destacados en los palcos del recinto, algo que el propio Javier Milei ya dejó entrever en redes sociales.
Desde el entorno del ministro aseguran que se encuentra preparando respuestas para unas 4800 preguntas formuladas por legisladores sobre distintos aspectos de la gestión. Sin embargo, todo indica que el eje del debate estará centrado en su situación patrimonial y las inconsistencias señaladas en las investigaciones.
El bajo perfil adoptado por Manuel Adorni también fue aprovechado por Patricia Bullrich, quien evitó manifestar un respaldo explícito. La dirigente libertaria, que además aparece como potencial competidora en una eventual candidatura a la Jefatura de Gobierno porteña, tomó distancia del funcionario: «Es imposible que yo le diga qué hubiera hecho en su lugar. Adorni recién arranca en política, viene de otro ámbito, trabajó muchos años en lo privado. Quizás no tiene el cuero tan duro como lo tengo yo. Las cosas lo pueden afectar».
Días antes, el 26 de marzo, durante el ciclo «Los desafíos de la política y liderazgo dirigencial», la exministra de Seguridad había dejado otra definición que fue leída en clave interna. Consultada sobre qué consejo daría a quienes buscan ingresar a la función pública, subrayó «la importancia de tener una relación sana con el poder». Y agregó: «El poder genera cambios, te diría desde cambios culturales, cambios en la conciencia de la gente, a cambios patrimoniales».
Estas declaraciones fueron interpretadas dentro del oficialismo como un mensaje indirecto hacia Adorni y, al mismo tiempo, como un gesto de tensión hacia la conducción de Karina Milei. La lectura cobró aún más fuerza porque, apenas horas antes de esas palabras, ambos se habían mostrado juntos y distendidos en la Casa Rosada, en momentos en los que desde el entorno de la secretaria general se pedía a la dirigencia salir a respaldar públicamente al funcionario.
