El rediseño del gabinete que aprobó Javier Milei reforzó la influencia de su hermana en el Ejecutivo y profundizó la tensión con el sector que responde a Santiago Caputo. La llegada de Diego Santilli al Ministerio del Interior reabrió la competencia por espacios de poder.
El nuevo esquema del gabinete nacional fortaleció a Karina Milei en el entorno presidencial y confirmó que la puja con Santiago Caputo seguirá marcando la dinámica interna de La Libertad Avanza. “Se lo ganó por el triunfo de su postura de defender al partido en todas las provincias en las elecciones y como dice el Presidente hay que ser bilardista”, explicó un funcionario sin alineamiento directo con ninguno de los dos sectores.
Aunque Javier Milei evitó nuevos movimientos inmediatos en el elenco de ministros, distintos organismos quedaron bajo revisión. En el ARCA, ex AFIP, asumió Esteban Marzorati como director adjunto de Aduana. Ex funcionario de Comercio y cercano a Luis “Toto” Caputo, ocupará un rol equivalente al del actual titular, Andrés Beliz, de carrera técnica y vinculado al entorno del ministro de Economía. No se descartan más desplazamientos: Juan Pazo podría regresar al Palacio de Hacienda antes de fin de año.
La designación de Diego Santilli en Interior agitó la competencia entre los karinistas y los caputistas, que se atribuyeron su incorporación como propio logro político. Voceros de los espacios “territoriales” de LLA aseguraron que Caputo, disconforme por no ingresar formalmente al gabinete, habría evaluado renunciar junto con algunos colaboradores cercanos, aunque desde el círculo presidencial calificaron esa versión como “una burda operación”.
En la primera reunión del gabinete rediseñado se mostró Mariano Cúneo Libarona, quien había ofrecido su renuncia semanas atrás. Los hermanos Milei le pidieron que permaneciera en el cargo. El ministro planea viajar en enero a Alemania para cursar un seminario de derecho penal vinculado a su tesis doctoral, pero seguirá al frente del área “hasta que el Presidente lo disponga”. Karina Milei intervino directamente para frenar su reemplazo por un dirigente del PRO o por Sebastián Amerio, integrante del grupo Las Fuerzas del Cielo.
Los ministerios de Seguridad y Defensa quedaron a la espera de definiciones. Patricia Bullrich, próxima a asumir su banca en el Senado, pretende que Alejandra Monteoliva continúe su gestión al frente de Seguridad. Luis Petri busca lo mismo con Luciana Carrasco, actual jefa de gabinete de Defensa. No obstante, las decisiones finales dependerán de un acuerdo entre el Presidente y su hermana.
Fuentes del círculo presidencial intentan restar dramatismo a la demora en el ingreso de Caputo y sostienen que “todo sigue igual”, en referencia al equilibrio de poder dentro del Ejecutivo. Aseguran que el consultor visitó a Milei en Olivos antes del nombramiento de Santilli y que se ratificó la continuidad “del triángulo de hierro por encima de cualquier estructura política”.
Desde el entorno de Karina Milei desestimaron esa lectura. Consideran que tanto Manuel Adorni como Diego Santilli son leales a la secretaria general de la Presidencia, y que no habrá un nuevo equilibrio en el gabinete. En cambio, todo indica que la guerra fría entre los bandos libertarios continuará hasta el final del mandato presidencial.
