El interbloque de diputados de Juntos por el Cambio emitió un texto en el que considera que “el gobierno nacional elige restringir las libertades individuales como una única respuesta a la crisis sanitaria del coronavirus”. Y advierte que “el toque de queda que se pretende no hace más que confirmar la mezcla del fracaso de la política sanitaria y el intento oficial por montarse sobre acontecimientos populares que pretendieron convertir en eventos oficialistas”.
El comunicado, firmado por Cristian Ritondo (PRO), Juan Manuel López (Coalición Cívica) y Mario Negri (UCR), resultó ser una crítica dura a la decisión tomada por el jefe de Estado y todos los mandatarios provinciales, entre ellos los que son parte de la Unión Cívica Radical.
Sin embargo, existen contradicciones. Al menos en el caso de los gobernadores radicales y de seis intendentes de la oposición que el último martes, en acuerdo con el gobierno de Axel Kicillof, decidieron que sus municipios pasen a Fase 3 debido al aumento de casos de covid-19. La marcha atrás implicó la aplicación de nuevas medidas restrictivas para frenar la circulación.
Arrecifes, Balcarce, Lincoln, Lobería, Puan y Suipacha, todos gobernados por intendentes de Juntos por el Cambio, debieron dar marcha atrás. Fue una medida adoptada en un contexto sanitario que comenzó a complicarse en toda la provincia de Buenos Aires y que llevó a Kicillof y los intendentes a reunirse en San Bernardo para evaluar qué medidas tomar en el corto plazo.
Además de Juan Zabaleta, uno de los primeros en marcar la contradicción entre el discurso de Juntos por el Cambio y la decisión de los intendentes fue el senador provincial Francisco “Paco” Durañona. En sus redes sociales escribió que “en San Antonio de Areco, donde gobierna el macrismo, ya se decretó el toque de queda desde hoy, con restricciones más duras que las previstas por el Gobierno Nacional. A 50 kms, en Capitán Sarmiento, también macrista, desde hace dos meses permiten fiestas en la calle con 2 mil personas”.