Los candidatos Facundo Manes y Emilio Monzó mostraron sus respectivas diferencias con la decisión del ex presidente, Mauricio Macri, de no acudir a declarar ante la Justicia por el caso ARA San Juan y con la idea de María Eugenia Vidal y Elisa Carrió de ir por la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación.
Tras la interna de Juntos en la Provincia de Buenos Aires y el triunfo de la lista PRO encabezada por el ex vicejefe de gobierno de la Ciudad, Diego Santilli, sobre la del radical Facundo Manes, se selló la unidad de acción de cara a las elecciones generales del 14 de noviembre.
Sin embargo, dos episodios resonantes que envuelven a las máximas figuras del macrismo, dieron cuenta de que los sectores que componen la coalición ya no son meros acompañantes y están dispuestos a poner reparos y límites al accionar del PRO de manera pública.
El más reciente fue el que tiene como principal apuntado desde hace varias semanas al ex presidente de la Nación, Mauricio Macri, y su llamado a indagatoria por el caso ARA San Juan. Tras omisiones por estar en el exterior y la decisión, una vez llegado al país, de no asistir a declarar ante el juez Martín Bava por la causa espionaje, Manes indicó en A24 que «no le parece bien» y que «Macri se debería presentar como cualquiera de nosotros».
“Yo no soy abogado pero una de las cosas que necesitamos es ejemplaridad y si a cualquiera de nosotros nos convocan tenemos que ir por más que sea injusta la causa”, agregó.

Por otra parte, semanas atrás la ex diputada nacional de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y la candidata a diputada nacional por CABA, María Eugenia Vidal, abrieron el debate tras especular con la posibilidad de pedir la presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación que hoy ocupa Sergio Massa, en caso de que tras las elecciones de noviembre logren convertirse en la primera minoría.
A raíz de ello, el predecesor en el cargo, Emilio Monzó, dijo en declaraciones al diario La Nación que «no es necesario: podemos convocar a sesiones, a reuniones de comisión y cumplir nuestro papel de control al Gobierno sin necesidad de ocupar la presidencia de la Cámara».
Más allá de sus declaraciones, la historia desde la vuelta de la democracia a la fecha indica que, prácticamente en su totalidad, en el presidente de la Cámara de Diputados debe ser del mismo color político que el gobierno de turno a pesar de la composición de fuerzas del recinto.
Incluso, Monzó es partidario de un acuerdo entre gobierno y oposición que encabezan el propio Massa y Alberto. La plana mayor del PRO -sin distinción de halcones y palomas- vetó la posibilidad.
