Por un contratiempo e intercambio que se dio entre los jueces y abogados, el psicólogo, uno de los siete imputados, volverá el martes para declarar.
La declaración del psicólogo de Diego Armando Maradona, Carlos Díaz, acusado en el juicio por la muerte del 10, no se realizó este jueves como estaba previsto: su testimonio fue suspendido a último momento a raíz de un inesperado cambio en la distribución de roles entre los jueces del Tribunal Oral N º 3 de San Isidro, lo que ocasionó retrasos en la audiencia.
Fue su abogado defensor, Diego Olmedo, quien pasadas las 13 horas comunicó a las partes involucradas que su cliente no dispondría del tiempo suficiente para presentar su descargo. Según explicó, Díaz tenía preparado un testimonio extenso de unas tres horas de duración, y las demoras generadas al comienzo de la jornada impidieron que pudiera desarrollarlo en su totalidad.
A pesar de que en ciertas ocasiones el horario de las audiencias puede extenderse, en esta oportunidad eso no fue posible. Una de las magistradas del tribunal ya había anticipado que debía retirarse a las 17:00 por compromisos personales. «Volveré el martes», expresó el psicólogo a los medios apostados en el lugar, evidenciando su predisposición a declarar.

El inicio del día estuvo marcado por una situación inusual que sorprendió a todos los presentes en la sala. Al ingresar los jueces, se observó que habían cambiado sus posiciones habituales. Julieta Makintach ocupó el asiento principal del tribunal, lugar que hasta entonces pertenecía a Maximiliano Savarino, quien se sentó como vocal, en el puesto previamente ocupado por Makintach. La jueza Verónica Di Tomasso, en tanto, permaneció en el sitio que ya venía utilizando.
Este reordenamiento provocó desconcierto en el recinto, lo que derivó en un intercambio tenso entre fiscales y abogados. La jueza Makintach aclaró que se trataba de una reorganización acordada entre los integrantes del tribunal: ella dirigiría el juicio, Di Tomasso asumiría como presidenta formal y Savarino pasaría a ser vocal.
El cambio no fue bien recibido por todos los presentes. Se presentó incluso un pedido de recusación contra una de las juezas, aunque finalmente fue desestimado, permitiendo que el juicio continuara bajo la nueva estructura. La alteración del esquema original generó malestar, pero no modificó la continuidad del proceso judicial.

Ante el revuelo, la jueza Di Tomasso tomó la palabra y contó que el TOC Nº3 de San Isidro desde hace cinco años «padece la desintegración porque uno de sus miembros se acogió al beneficio jubilatorio y desde entonces la presidencia va rotando con los miembros del tribunal». «Todos los 14 de mayo cambia», aclaró.
Sin embargo, las explicaciones no fueron suficientes para las partes. A su turno, todos los abogados e incluso los fiscales dijeron que nunca habían visto una situación similar en ningún juicio y solicitaron que el juez Savarino vuelva a coordinar el juicio como hasta ahora.
Fabián Améndola, del equipo de Fernando Burlando, alegó que el cambio “pone en riesgo la validez de este debate”. “No es una situación meramente administrativa, sino de estricta legalidad que no he visto que haya pasado nunca”, señaló.
Tras un largo cuarto intermedio, los tres jueces deliberaron y resolvieron los dos pedidos realizados durante la mañana. En este sentido, rechazaron el pedido de recusación de Makintach, perodieron marcha atrás y aceptaron la solicitud de las partes de que cada uno de los magistrados vuelva a ocupar su rol original. Todo esto atrasó lo que estaba previsto en la audiencia, por lo que Díaz se sentará a declarar, probablemente, el martes que viene.
