El jefe de Gobierno porteño defendió los cambios que se debaten en el Congreso, cuestionó la litigiosidad laboral y también se pronunció a favor de discutir la baja de la edad de imputabilidad.
A pocas horas del inicio del debate legislativo en el que oficialismo y oposición confrontarán por más de doscientos artículos, Jorge Macri, volvió a pronunciarse a favor de la reforma laboral y sostuvo que el nuevo esquema «da un marco de mayor certeza al nuevo empleo». El mandatario porteño analizó la normativa vigente, el peso de la informalidad y los obstáculos que, a su entender, traban el crecimiento del empleo privado.
El jefe de Gobierno remarcó que el problema central no está en las cargas sociales ni en los aportes sindicales, sino en la falta de previsibilidad jurídica que enfrentan especialmente las pequeñas y medianas empresas. Según explicó, el temor a los litigios desalienta la contratación formal. «La industria del juicio laboral es lo que hace que cualquier pyme te diga: ‘O no doy laburo, o si lo tomo, lo tomo en negro, porque total me van a hacer un juicio ridículo igual, y de esta manera, por lo menos, mientras no pago los impuestos’», expresó.
En esa línea, cuestionó el funcionamiento del sistema actual al señalar que «el marco laboral actual no estaba funcionando» y recordó que, de acuerdo con distintas mediciones, entre el 40, 45 o 50 por ciento del empleo es informal. Para Macri, ese fenómeno demuestra que «la reforma laboral ocurrió de hecho, que es el laburo en negro«, lo que impacta negativamente en la generación de trabajo registrado y en la estabilidad tanto para empleadores como para trabajadores.
Además, destacó que la Ciudad de Buenos Aires avanza en la creación de un fuero laboral propio para dejar atrás lo que definió como la «doctrina Recalde», la cual, según su visión, «destruyó trabajo de manera sistemática» mediante indemnizaciones y multas que terminaron beneficiando a estudios jurídicos.
En relación con los cambios propuestos, el mandatario explicó que el nuevo marco permitiría a las pymes calcular con mayor claridad los costos ante una eventual desvinculación. «Por cada año de antigüedad de alguien que labura conmigo, tengo que tener la previsión de un mes de sueldo para pagarlo si lo despido», detalló. Y añadió que esa previsión «da un marco de mayor certeza al nuevo empleo», al tiempo que aseguró que no se verán alterados los derechos ya adquiridos por quienes hoy están registrados.
Macri también planteó la necesidad de habilitar modalidades de contratación más flexibles, con acuerdos por empresa o esquemas adaptados a nuevas realidades como el trabajo en plataformas digitales. Incluso mencionó la posibilidad de concentrar cuarenta horas semanales en menos días, si ambas partes están de acuerdo. «¿Por qué no permitir que eso se transforme en un acuerdo específico, darle certeza y darle libertad?», se preguntó. «Tengo que volver a confiar en que la gente puede defenderse sola, porque si no, se defiende de la peor manera, que es también aceptando que le paguen en negro o no teniendo más remedio que hacerlo», agregó.
Al referirse a la estructura económica local, el jefe de Gobierno subrayó que la Ciudad depende casi exclusivamente del dinamismo del sector privado. «Nuestro diferencial es el capital humano. Si al privado no le va bien, no hay estado viable ni futuro para todos», afirmó, y advirtió que la litigiosidad laboral incide con mayor fuerza en el costo de los recursos humanos que los tributos recientemente modificados.
Por último, se mostró a favor de debatir la baja de la edad de imputabilidad y sostuvo: “Creo que lo que hay que analizar es el tipo de delito que se comete”. En un contexto de transformaciones en el mercado laboral, Jorge Macri insistió en que se necesitan reglas más claras y flexibles para impulsar el empleo registrado y preparar a la sociedad frente a los desafíos que vienen.
