El jefe de Gobierno porteño tantea un acuerdo con los libertarios tras el pacto en la provincia de Buenos Aires, aunque desde el entorno presidencial aún hay cierto recelo hacia los Macri.
El escenario político en la ciudad de Buenos Aires comienza a reconfigurarse luego del acuerdo sellado por Cristian Ritondo con Karina Milei en la provincia. En ese contexto, el jefe de Gobierno, Jorge Macri dio señales claras de su intención de explorar un entendimiento con La Libertad Avanza (LLA) , aunque sabe que la última palabra la tendrá la hermana del presidente, Javier Milei.
En Uspallata asumen que el PRO no puede permitirse un nuevo papelón electoral como el de mayo, cuando terminó tercero, y que un acercamiento con LLA podría ser clave para su supervivencia.
En esa línea, Soledad Martínez -intendente de Vicente López y mano derecha de Jorge Macri-, se transformó en un ejemplo a seguir dentro del PRO porteño. A pesar de su poco vínculo con los libertarios, selló un acuerdo con Sebastián Pareja que le garantizó el 70 % de la lista de concejales en su distrito y logró ubicar a María Sotolano en el segundo lugar de la lista de la Tercera Sección. El gesto, leído como pragmatismo, fue valorado incluso por los sectores más refractarios del macrismo.
El cierre de listas bonaerenses fue un golpe de realidad para muchos dirigentes del PRO. Si bien la alianza sellada por Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro dejó un sabor a poco, lo cierto es que permitió colocar seis nombres competitivos en las listas a la Legislatura provincial. La derrota de mayo dejó una enseñanza: el partido amarillo necesita aliados si quiere seguir teniendo peso político.

Más allá del plano electoral, en el PRO también preocupa el plano institucional. Sin mayoría en la Legislatura, Jorge Macri necesita del apoyo libertario para garantizar la gobernabilidad. «Jorge todavía tiene que gobernar dos años la Ciudad», advirtió un dirigente porteño que ya pasó a LLA. En privado, reconocen que Macri no busca la unidad, pero entienden que ya no se trata de lo que quiere, sino de lo que puede conseguir.
El mensaje del jefe de Gobierno fue contundente. «No descarto ningún acuerdo con LLA para que lleguen buenos diputados y senadores», afirmó en entrevistas. Su postura fue interpretada como un gesto de apertura hacia la Casa Rosada, pero todo depende de Karina Milei. En su entorno, sin embargo, no ven razones para acordar con un espacio al que duplicaron en votos en la última elección local.
Karina, además, no olvida el vínculo de Jorge Macri con el consultor Antoni Gutiérrez Rubí, a quien responsabiliza por una supuesta campaña sucia contra el presidente. La desconfianza es mutua, pero algunos dirigentes libertarios no descartan la posibilidad de llegar a un pacto.
Las condiciones ya están sobre la mesa: si el PRO quiere unirse, no tendrá candidatos al Senado, y a lo sumo podría aspirar a dos de los siete lugares entrables en Diputados. El resto será para los libertarios, al igual que el nombre y el color de la boleta, tal como ocurrirá en la provincia de Buenos Aires.
